El sueño de un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres
La Acción de Mujeres Scheherazade sugiere un Think Tank (1) global

Ute Scheub

Érase una vez un sultán sanguinario que pasaba cada noche con una mujer diferente, a la que después asesinaba. Scheherazade fue a verle y le contó mil y una historias durante mil y una noches. De esa manera se salvó a sí misma y salvó a todas las mujeres de su país.

Diálogo en lugar de violencia
- ese es el principio de la Acción de Mujeres Scheherazade (2), que parece sacado de un cuento. Scheherazade se fundó en 1991 en Alemania como protesta por la Guerra del Golfo. "Referendum mundial contra la guerra", decía el título del manifiesto firmado por cerca de 50.000 mujeres de todos los continentes de la tierra que se entregó al secretario general de la ONU. En 1992 en Rabat, a invitación de la socióloga marroquí Fátima Mernissi, las mujeres de Scheherazade discutieron junto a escritoras argelinas, tunecinas y marroquíes la idea de crear un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres. Muchas mujeres deseaban un consejo como este, pero en aquel momento nadie tenía ni la fuerza ni el tiempo ni el dinero necesarios para emprender un proyecto semejante.

Después del 11 de septiembre de 2001
se volvió a fundar en Berlín la Acción de Mujeres Scheherazade en protesta contra el bombardeo de Afganistán. A diferencia de hace diez años, ahora estamos convencidas que el escenario internacional está ya maduro para un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres.

Los organismos internacionales, dominados por las grandes potencias, el Consejo Mundial de Seguridad incluido, son incapaces de garantizar la seguridad de todas las personas que viven en la tierra. En lugar de esto, actúan con una doble moral intolerable al aplicar el derecho de los pueblos y los derechos humanos. Para ellos la vida de las personas blancas de los países industriales del norte vale mucho más que la vida de las personas de los países del sur. Hoy en día las guerras modernas se llevan a cabo en los países del sur y del este con armas del norte y del oeste y el 90% de sus víctimas son civiles - sobre todo mujeres, niñas, niños y personas ancianas. Las mujeres son además torturadas en prácticamente todas las guerras a través de la violencia sexual.

No sólo a raíz del 11 de septiembre de 2001 aumentaron de nuevo los gastos en rearme y en armamento por todo el mundo. Cada segundo se desperdician casi 30.000 dólares en armamento en el mundo, mientras al mismo tiempo una persona muere cada segundo como consecuencia del hambre. EE.UU. es, con diferencia, el mayor productor de armas del mundo. A consecuencia de los ataques terroristas, el gobierno de Bush quiere incrementar los gastos militares hasta la inconcebible cifra de 2,1 billones de dólares en total hasta el año 2007. Una parte de esa cantidad bastaría para asegurar una vida digna con suficiente de alimentación, de agua potable, de asistencia sanitaria y de educación a cada persona en la tierra.

Un signo manifiesto de rebelión
contra el orden de la violencia sería el Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres. Sería un contrapeso femenino a los organismos internacionales de hombres de Estado, militares y diplomáticos, casi exclusivamente ocupados por varones. Las mujeres entienden considerablemente más sobre resolución civil de conflictos que los varones - no porque sean mejores personas sino porque sus roles sociales las predestinan para ello. Por todo el mundo, las iniciativas de paz y los grupos que trabajan en defensa de los derechos humanos están constituidos en su mayoría por mujeres: las mujeres palestinas e israelíes de Women in black (Mujeres de Negro), las mujeres afganas de RAWA, las iniciativas de mujeres alrededor de los grandes lagos de África, las mujeres pacifistas de Irlanda del Norte, las madres de soldados rusas, las madres argentinas de la Plaza de Mayo... Merece la pena aunar esfuerzos, aprovechar este enorme potencial y darle una voz que no se pueda dejar de oír.

Las portavoces del Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres deberían ser escritoras célebres, científicas prestigiosas y activistas comprometidas cuya integridad y autoridad esté por encima de cualquier duda y cuya biografía sea ejemplo de pensamiento independiente y de coraje. Sólamente así este Consejo puede servir como altavoz para todas aquellas personas que de otra manera no tienen ninguna oportunidad para ser oídas en los medios de comunicación.

Pero las personas célebres no bastan por sí solas. Un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres sólo puede funcionar si se coordina en red con las iniciativas de mujeres existentes y con ONGs y si se convierte en un tanque de pensamiento global (1) para la resolución civil de conflictos. En estrecha colaboración con expertas de las correspondientes regiones en crisis, el Consejo debería profundizar en la elaboración de estrategias de resolución de conflictos y difundirlas en todos los ámbitos. También debería poner su veto a las decisiones del Consejo Mundial de Seguridad o de otros organismos internacionales cuando vayan en contra del espíritu de la paz y del entendimiento entre los pueblos.

Los organismos de las Naciones Unidas elaboran las resoluciones más hermosas, pero sólo sobre el papel....
La resolución 1325 del Consejo Mundial de Seguridad, por ejemplo, exige la inclusión de las mujeres en los procesos de paz a todos los niveles (3), pero, en la práctica, estas resoluciones no se aplican en casi ningún lugar - ni en las naciones afectadas ni a través de la ONU, que de tanto debido al ahorro impuesto por los países que más dinero aportan, no puede cumplir con sus objetivos. En Afganistán, por mencionar un ejemplo, las mujeres siguen estando escandalosamente excluidas del proceso de construcción nacional, si bien el país fue destruido exclusivamente por varones y la guerra y el apartheid de género se reforzaron mutuamente.

Esperar que los organismos de la ONU creen un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres por iniciativa propia, significa esperar hasta el siglo 22. Un Consejo como este sólo puede formarse mediante un proceso internacional de discusión democrática que se realice fuera de los parlamentos. Scheherazade sugiere por ello que el Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres se funde como una ONG transnacional tan pronto como logre el suficiente apoyo internacional.

Tal vez algún día la ONU reconozca al Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres como su séptimo organismo, pero ésta es una cuestión más bien secundaria. Por ahora, es más importante no tener en cuenta las convenciones de la ONU y no tener que cuidar nuestro lenguaje para que sea diplomático. La cuestión es aprovechar el Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres como un taller de futuro, en el que por fin podamos crear de nuevo utopías: por ejemplo, un plan Marshall mundial para la paz y para la justicia de género; otro tipo de impuesto Tobin o "impuesto sobre la perversión", que grave las exportaciones de armamento; nombrar ministras y ministros de conversión y de desarme en todos los gobiernos; lograr la consolidación del principio de causación en el derecho de los pueblos. En el caso de Afganistán, esto ignificaría que quienes sin ningún escrúpulo han hecho negocios al inundar el país con cerca de 10 millones de minas y otros 10 millones de armas pequeñas, deberían ser obligados a recolectar todos estos productos letales y a pagar una indemnización adecuada.

Claro que también hay críticas desde las filas de las mujeres...
Algunas mujeres han señalado en la discusión politica que crear un organismo autónomo de mujeres supone volver a caer en una separación entre los géneros. Sería más razonable exigir un sistema de cuotas en toda la ONU que incluyera también a las tropas de paz movilizadas. Nuestra respuesta es que no se trata en absoluto de una segregación entre los géneros. El Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres debería estar totalmente abierto a todos aquellos hombres que se comprometan con sus objetivos; pero el colectivo de las portavoces debería estar integrado sólo por mujeres. La exigencia de un sistema de cuotas consecuente es más fácil de lograr si se hace presión política desde fuera que desde dentro de la ONU, ya que ésta carece de puestos y de espacios libres en sus programas para ofrecer a las mujeres. La creación de un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres significaría la aplicación práctica de un sistema de cuotas al Consejo Mundial de Seguridad constituido casi exclusivamente por varones.

Muchas activistas comprometidas en la defensa de los derechos de las mujeres y de los derechos humanos han valorado de forma muy positiva la idea de Scheherazade y algunas han llegado a entusiasmarse (4), aunque desde muchos frentes se considera políticamente más provechoso fundar el Consejo en territorio europeo y no en los EE.UU.

Érase una vez un pequeño grupo de mujeres que durante mil y un días contaron el cuento de un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres. Si hasta entonces el malvado sultán aún las ha devorado, el Consejo se fundará, según todas las previsiones, el 11 de septiembre del año 2003..

Ute Scheub es periodista independiente, vive en Berlín (Alemania) y colabora en Sheherezade.
1) 'global think tank' en el original. Literalmente quiere decir 'tanque de pensamiento global' (nota de la traductora).
2) (www.sheherazade.org).
3) Más información en www.peacewomen.org, allí es posible suscribirse a una lista de correo sobre el tema "1325-news" (noticias sobre la resolución 1325 de la ONU).
4) Representantes del Working Group on Women and International Peace and Security - Grupo de trabajo sobre mujeres y seguridad internacional (www.globalpolicy.org/security/ngokgrp/index.htm) que apoyan la creación de un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres. Este grupo de trabajo que, tras muchos esfuerzos, logró la aprobación de la resolución 1325 "de mujeres", se formó por la unión de las siguientes organizaciones de derechos humanos y de derechos de las mujeres: International Alert - Alerta Internacional - (www.international-alert.org ),Hague Appeal for Peace - Llamada para la paz Hague - (www.haguepeace.org), Amnesty International - Amnistía Internacional - (www.amnesty.org ),), Women´s Caucus for Gender Justice - Junta de mujeres por la justicia de género - (www.iccwomen.org) , International Women´s Tribune Centre - Centro tribuna internacional de mujeres - (www.iwtc.org ), Women´s Commission for Refugee and Women and Children - Comisión de mujeres para las personas refugiadas, las mujeres y los niños - (www.womenscommission.org ), Women´s International League for Peace and Freedom - Centro tribuna internacional de mujeres - (www.wilpf.org). También la organización transeuropea Women in Europe for a Common Future - Mujeres en Europa por un futuro común - (www.wecf.org) reivindicó la creación de Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres en su European Women´s Conference for a Sustainable Future - Conferencia de mujeres europeas por un futuro sostenible - en marzo del año 2002 en la República Checa.
La activista de Scheherazade Halina Bendkowski, durante una estancia "exploratoria" en Nueva York, obtuvo la respuesta positiva de prestigiosas activistas para comprometerse con la idea de un Consejo Mundial de Seguridad de las Mujeres. Mostraron su interés por el proyecto, entre otras, Charlotte Bunch, fundadora y directora del Centre for Women´s Global Leadership - Centro para el liderazgo mundial de las mujeres (www.cwgl.rutgers.edu), Alisa Salomon, especialista del conflicto entre Israel y Palestina, Azza Karam, directora de programas de la World Conference on Religion and Peace - Conferencia mundial sobre religión y paz - (www.wcrp.org ), Hibaaq O. Basbas, presidenta del Centre for the Strategic Initiatives of Women - Centro para iniciativas estratégicas de las mujeres - (www.csiw.org ), Felicity Hill of UNIFEM (www.unifem.undp.org ), Pam Spees, directora de programas de Women´s Caucus for Gender Justice - Junta de mujeres para la justicia de género - (www.iccwomen.org ) y Chris Cuomo, co-organizadora de la coalición contra la guerra New Yorkers say No to War - La gente de Nueva York dice no a la guerra - (www.nysaynotowar.org) .

Traducido del alemán por Rosa Morillo Balado

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