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Europa
se mueve hacia la derecha - ¿Cuál es el impacto sobre las mujeres?
Sieglinde
Katharina Rosenberger
Un amplio movimiento hacia
la derecha - eso indican los resultados electorales de los últimos
años. A excepción de Gran Bretaña, las elecciones nacionales
han conducido por todas partes a la formación de mayorías
parlamentarias de derechas: en Francia, Portugal, Dinamarca, Italia, Holanda,
Irlanda y, por primera vez, (primero?) en Austria.
Los desarrollos neoliberales y las manifestaciones sociales que los
acompañan han sido decisivos para propiciar el movimiento hacia la
derecha: por un lado, se produce una desregulación social, económica
y flexibilización, y la desigualdad deja de considerarse una
cuestión importante - es decir, disminuye el control político;
al mismo tiempo, hay una "imposición" de estructuras autoritarias,
unida a una "desdemocratización" y a una "refamiliarización"
(también sin familia) - es decir, control y una idea intervencionista
de la política. Esta política neoliberal - en la que muchos
pierden y sólo unos pocos ganan - logra el apoyo de la mayoría
al ser elaborada como una doctrina conservadora y nacionalista y, al mismo
tiempo, populista y ambigua.
¿Qué significa
este movimiento hacia la derecha para la equidad de género?
Resulta evidente evocar imágenes de género que, debido a la
experiencia histórica, se han asociado a la idea de conservador. Pero
también tenemos que reconocer que la política "de derechas"
hoy en día ya no es simple y unívoca, sino más bien
contradictoria y ambivalente, modernista y tradicional a la vez. Imágenes
amenazadoras como "el regreso a la cocina" han perdido su fuerza, pues tan
sólo representan verdades a medias.
La política de derechas es neoliberal en lo económico, conservadora
por sus políticas sociales, familiares y de igualdad y populista por
su tipo de marketing. Por un lado, niega las diferencias y las desigualdades
y, por otro, difunde las diferencias y las desigualdades de valoración.
Géneros diferentes - mujeres y varones como grupos sociales -
desempeñan un papel muy importante en este sentido, pues aseguran
el funcionamiento de un modelo social y económico basado en el
mercado.
¿Qué significa
neoliberal?
Por toda Europa están en marcha - claramente desde antes del giro
parlamentario hacia la derecha - ajustes sociales negativos, la erosión
de los derechos sociales y de la cogestión política. En estos
procesos el espíritu del individualismo adquiere un papel clave: el
individualismo con su supuesto básico de que todas las personas son
iguales. Y con una deducción muy consecuente: las políticas
sociales y de igualdad entre mujeres y varones son por lo tanto innecesarias.
Imágenes que ilustran y legitiman esta postura política son,
por ejemplo, la mujer dinámica, capacitada y de alto rendimiento que
hace carrera profesional y que no quiere compartir su éxito con el
movimiento de mujeres, sino que se lo anota como un logro individual. Hacer
carrera se convierte en una cuestión de estilo de vida y los techos
de cristal en la promoción profesional se explican como un fantasma
del feminismo.
El trabajo asalariado en sí está fuera de discusión.
La economía lo exige, en especial, un trabajo femenino flexible,
atípico y a tiempo parcial. El trabajo asalariado hace necesaria la
ampliación de los servicios de cuidado de niños. El estado
lo apoya, sobre todo si se trata de trabajo femenino flexibilizado.
La política neoliberal se dedica a desmantelar las instituciones de
forma progresiva. Invoca la "libertad individual", pero también recurre
al argumento de que "cuando la economía no halla unas condiciones
ventajosas, no hay puestos de trabajo". Y se sirve de estos argumentos para
luchar en contra de los derechos del estado del bienestar, de las
infraestructuras y servicios públicos y en contra de políticas
que respondan a los intereses de diferentes grupos sociales. Estos ataques
son defendidos de forma populista en nombre de un bloque común contra
los otros, en nombre de los "capaces" y de los "laboriosos" contra los "vagos"
y los "parásitos sociales". Los neoliberales y los populistas se vuelven
en contra del tira y afloja de la negociación política, en
contra de la participación.
El desmantelamiento progresivo de las instituciones y el recorte de derechos
obedece a una actitud anti-estatal. Esta postura está ganando terreno
precisamente en aquellos ámbitos en los que en el pasado se
intervenía para promover la igualdad entre los géneros.
La constatación de una "reducción del estado" es sólo
una verdad a medias. El neoliberalismo económico viene más
bien acompañado de una orientación nacional-conservadora que
incrementa la intervención estatal y las subvenciones en ámbitos
específicos: en relación a la familia, se reclama más
"política", más apoyo financiero y políticas de
reducción de impuestos.
¿Qué significa
conservador?
El neoliberalismo transmite libertad a través del mercado, el
(nacional)-conservadurismo ensalza a la familia como hogar y refugio de
identidad, cohesión y emoción. La familia se convierte en la
institución por excelencia en un momento en el que asistimos a una
descomposición de las instituciones sociales. Y se convierte en receptora
de todos los problemas sociales, al mismo tiempo originados por el
desmantelamiento progresivo del estado social. El conservadurismo idealiza
las relaciones de género, que garantizan el funcionamiento de una
economía neoliberal. La política conservadora ideologiza a
la "madre" y a la mujer que gana el sueldo "complementario" - es decir, aquella
imagen de la mujer que el neoliberalismo tanto necesita como elemento de
cohesión social. Este tipo de mujer recibe un apoyo ideológico
y material especial en la política de derechas - en un contexto de
tasas de natalidad decrecientes y de dificultades de financiación
del estado social.
La "actividad laboral de las mujeres", como un tema políticamente
relevante para las mujeres y como base para la autonomía y la igualdad
de derechos, desaparece por completo de la agenda política. Dentro
de las políticas del gobierno el empleo femenino sigue existiendo
sólo en relación a la salida del mercado de trabajo y a la
interrupción de la vida laboral según las exigencias de la
familia y de los hijos.
¿Qué significa
populista?
El populismo garantiza mayorías electorales al neoliberalismo y al
conservadurismo. Logra hacer compatibles las ideas neoliberales con los programas
conservadores, pasando por alto las contradicciones.
Sin ninguna seriedad se exige la actividad laboral de las mujeres y se difunde
la idea de que la obligación de la mujer es ser madre y el lugar de
la mujer, el hogar. Con la así llamada libertad de elección
se transmiten ideas contradictorias como si fueran equivalentes y
simultáneas - la libertad de elegir entre quedarse en casa o tener
un empleo fuera de ella.
El populismo de derechas es más que un mero estilo político,
pues siempre tiene contenidos políticos y supone una ruptura de reglas
y de tabúes.
- Hacer bromas sobre feminismo vuelve a estar permitido.
- El apoyo financiero a los proyectos feministas es retirado de forma
progresiva.
- La necesidad de igualdad cambia de lugar y se atribuye al généro
que está de hecho más privilegiado, e incluso se llegan a hacer
reformas institucionales. En Austria, a la hora de diseñar el nuevo
gobierno, se sacrificó la creación del ministerio de las mujeres,
pero en su lugar se creó un departamento de varones. Algo similar
sucede con los cambios legislativos.
¿Qué significan
estas transformaciones para las mujeres y para las políticas dirigidas
a las mujeres?
Las tendencias en Austria muestran que las políticas de género
de ninguna manera pierden importancia, sino que están más que
nunca en el centro del debate político, si bien con enormes cambios
de significado en sus contenidos.
Al contrario de la tan difundida corriente principal de género (gender
mainstreaming), tenemos que afrontar una restricción enorme de las
políticas dirigidas a las mujeres a un sólo campo, el de la
política familiar. La política de género se sitúa
ahora en un ámbito político que sigue considerando al movimiento
de mujeres y a las políticas de género como la principal causa
de la discriminación de las mujeres y de la división genérica
del trabajo. Las políticas de promoción de la igualdad desaparecen
y, en aras del individualismo económico, se sacrifican las
reivindicaciones de construir un mundo del trabajo con igualdad de derechos
entre los géneros.
La discriminación y la desigualdad son marginalizadas como evidencias
sociales. El neoliberalismo tiene mucho interés en la desigualdad,
pero no en su desaparición. Esto se refleja en su desinterés
por las políticas redistributivas y está relacionado con el
interés de los conservadores en la desigual valoración entre
los géneros y en la división del trabajo asociada a ella.
La conciliación de la vida laboral y familiar son temas importantes,
en especial en relación con la posibilidad de subvenciones estatales
a la inactividad laboral, que se trata más bien de una actividad laboral
a tiempo parcial y sin seguridad social.
El trabajo remunerado de las mujeres es minusvalorado al considerarse como
un trabajo que proporciona un sueldo "complementario" y es contemplado de
forma parcial, sólo en relación con la familia y con el cuidado
de los hijos. El concepto de igualdad de oportunidades termina desapareciendo,
absorbido por el concepto de libertad de elección.
Se suprime el fundamento ideológico de las políticas dirigidas
a las mujeres y de las políticas de igualdad. Ya no existen "las mujeres"
como grupo, ahora se subraya el campo de acción y de decisión
individual y, con ello, también la diferenciación como
expresión de la libertad individual.
Por último, quiero mencionar dos aspectos relacionados con el
desafío de promover la democracia de género a través
de políticas dirigidas a las mujeres:
Primero, la diferencia entre individualización e individualismo tiene
que ser elaborada de forma más clara y comprensible. El proceso de
individualización abre posibilidades para las mujeres, pues permite
liberarse de las dependencias tradicionales. De forma opuesta, el individualismo
disuelve y destruye grupos sociales, y en definitiva socava el fundamento
de las políticas dirigidas a las mujeres y de las políticas
redistributivas. Es necesario explicar esta diferencia para formular
políticas orientadas a las mujeres que, partiendo de la libertad
individual, conduzcan al logro de nuestros objetivos políticos.
En segundo lugar, una política dirigida a las mujeres y que persiga
la democracia de género no debería vincularse directamente
a la lógica de la familia. Esto ya lo saben hacer mejor los conservadores
y resultan más convincentes. Por supuesto, no habría que dejar
este campo en sus manos para que formulen políticas en un contexto
de privacidad y de emoción, de empatía y de calor. Las fuerzas
críticas de izquierdas tampoco deberían apoyar a los
conservadores/populistas en la elaboración de políticas en
el ámbito de la familia, que en las sociedades católicas y
conservadoras siempre se estructura de acuerdo con las jerarquías
de género..
Sieglinde Katharina
Rosenberger
(sieglinde.rosenberger@univie.ac.at) es profesora de Ciencias Políticas
en la Universidad de Viena (Austria)
http://www.univie.ac.at/indexengl.html. Este artículo es la
versión resumida de una ponencia que dio en junio de 2002 en una asamblea
de mujeres del Partido Verde en Alemania.
Traducido por Rosa Morillo Balado.
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