Contra la tortura sexual

Christiane Jungblut

En mayo de 2002 me encontré con Eren Keskin y Jutta Hermanns (véa foto) en la "Oficina de Derechos de las Mujeres contra la Tortura Sexual e.V." (1) en Berlín. Ambas fundaron hace cinco años junto con otras abogadas en Estambul el proyecto 'Asistencia legal para mujeres violadas o que han sufrido otro tipo de abusos sexuales por fuerzas de seguridad del estado' (2).

Jutta Hermanns and Eren KeskinJutta Hermanns participó en el año 2000 en la creación de la Oficina de Derechos de las Mujeres en Berlín, que ofrece apoyo a mujeres afectadas que viven en el exilio. Para el trabajo del proyecto en Berlin es especialmente relevante lograr el reconocimiento de situaciones de persecución específicas de las mujeres como persecución política, en el sentido de las convenciones sobre el estatuto de las personas refugiadas de Ginebra y de las leyes sobre asilo de la República Federal Alemana. En la Oficina de Derechos de las Mujeres de Berlín las mujeres exiliadas cuentan con apoyo legal para denunciar abusos de las fuerzas del estado, así como para todas aquellas preguntas relacionadas con peticiones de asilo. Además, el grupo de Berlín facilita el acceso a servicios terapeúticos especializados, proporciona contactos con interlocutoras y grupos y realiza una amplia tarea de información y de documentación.

El objetivo fundamental de estas dos oficinas, que trabajan en estrecha colaboración en Berlín y en Estambul, es "lograr el procesamiento de miembros de las fuerzas de seguridad del estado implicados en casos de torturas en general y, en especial, de torturas sexuales a mujeres, tanto en el ámbito nacional como en el internacional" (3).

Este artículo reproduce lo que Eren Keskin me relató sobre su trabajo en Turquía (4).

Nos (pre)ocupamos de todas estas mujeres

Desde hace 17 años soy abogada y principalmente me he encargado de llevar procesos por razones políticas en Turquía. Todas las abogadas y abogados que defienden a personas procesadas por razones políticas han de afrontar la realidad de la tortura que han vivido estas personas; la realidad de la tortura está siempre presente en nuestro trabajo. En 1995 yo misma estuve en prisión y por primera vez compartí de forma muy cercana las experiencias de las mujeres en la prisión, que contaban haber sufrido torturas sexuales, ataques sexuales e incluso violaciones. Algunas de estas mujeres eran personas cuyos casos llevaba yo misma.

Después de ser puesta en libertad, estuve discutiendo con mujeres con procesos legales abiertos y con algunas abogadas si sería posible poner en marcha un proyecto que se ocupara de esta forma específica de tortura -es decir, de la tortura sexual. Ahora llevamos trabajando en este proyecto desde 1997. Desde entonces, 154 mujeres han acudido al proyecto en Estambul y a la Oficina de Derechos de las Mujeres contra la Tortura Sexual en Berlín. Nosotras nos (pre)ocupamos de todas estas mujeres.

En nuestro trabajo diario nos dedicamos a visitar las prisiones - no esperamos a que sean las propias mujeres quienes nos avisen. Sobre todo, intentamos ponernos en contacto con las mujeres que están en prisión. Nuestro proyecto ha llegado a ser muy conocido en Turquía y por eso muchas mujeres acuden a nuestra oficina por iniciativa propia. Tanto en las ciudades como en el campo y, especialmente, en los territorios kurdos, se discute sobre la realidad de la tortura sexual y también sobre nuestro trabajo.

Las ofertas concretas que ponemos a disposición de las mujeres se orientan directamente a sus deseos: a aquellas mujeres que quieren denunciar a sus torturadores, las asesoramos legalmente; a las mujeres que necesitan una terapia psicológica en particular, les mostramos cómo conseguirla; y para aquellas mujeres que están en prisión preventiva o que cumplen penas de cárcel, en esos casos intentamos conseguir su traslado a un hospital. Ciertamente afrontamos algunas dificultades durante nuestro trabajo.

El código penal turco

Las dificultades legales son debidas a que las diferentes formas de tortura sexual que experimentan las mujeres no están suficientemente definidas como delito en el código penal. Además, legalmente las mujeres no son consideradas como individuos, pues todos aquellos artículos que se ocupan de este tipo de agresiones contra las mujeres se encuentran en el capítulo "Delitos contra la familia y la moral en general". Aquí también se pone de manifiesto el punto de vista del estado turco, que coloca la moral y la familia en primer plano y no a la mujer como individuo. A esto se añade el hecho de que las agresiones sexuales no son en absoluto definidas como delito.

Sin embargo, las formas más frecuentes de agresiones sexuales son: desnudarse por completo, ser tocada por todo el cuerpo, pellizcos, apretujones o insultos y ofensas con contenido sexual. Todas estas formas de agresión sexual no son recogidas en el código penal turco como constitutivas de delito en sí mismas. Tampoco está suficientemente definido qué constituye delito de violación: en Turquía sigue considerándose que una violación sólo se contemplará como tal si el hombre penetra a la mujer por la fuerza con su órgano sexual.

La realidad es bien diferente: las mujeres son violadas de maneras muy diversas, con objetos, de forma anal, vaginal y, en parte, también de forma oral. Tampoco ninguna de estas agresiones es considerada como delito.

Pruebas e informes

El siguiente problema es el problema de la prueba. Para poder probar que ha habido una violación mediante evidencias físicas, por lo general es necesario un informe médico elaborado aproximadamente dentro de las siguientes 48 horas. La rotura del himen es demostrable físicamente hasta 14 días después. En la mayoría de los casos, las mujeres se encuentran aún detenidas dentro de este período de tiempo, por lo que no pueden hacerse ningún informe médico que dé constancia de las evidencias físicas de la violación. O bien tienen miedo y necesitan tiempo para decidirse a hablar de ello. Así que la mayoría de las veces, sólo nos queda la posibilidad de intentar realizar un informe psicológico como prueba.

También en este aspecto afrontamos grandes dificultades: hay muy pocas entidades independientes en Turquía que realicen informes psicológicos de este tipo. E incluso cuando se realizan informes de centros independientes, tienen que ser confirmados por médicos forenses oficiales. Recientemente se ha dado la instrucción a las entidades independientes de realizar informes únicamente a petición de los tribunales o de la fiscalía.

Represión

En el tiempo que llevamos funcionando, nuestro trabajo ha llegado a ser muy conocido, también por el estado. Las autoridades están bastante inquietas a causa de nuestro trabajo. Así que no podemos descartar que el estado responda con represión. En total se han iniciado cinco procesos contra mujeres a las que defendemos y contra abogadas del proyecto y hay además dos sumarios abiertos. Aquellas mujeres que han informado de las torturas sufridas o que han puesto denuncias, también tienen que hacer frente a la represión.

Hace aproximadamente dos años varias mujeres relataron sus experiencias de tortura en un congreso en Estambul. Contra estas mujeres se abrió un gran proceso ante la sala principal del tribunal penal de Estambul.

En marzo de este año di una charla con motivo de un acto en Colonia. A consecuencia de ello, se inició una enorme campaña de prensa contra mí en Turquía, promovida principalmente por el diario de gran tirada Hürriyet. Sin embargo, también hay muchas personas que nos paran por la calle y nos felicitan y nos dicen: está muy bien y es muy acertado lo que hacéis. Recibimos también muchas muestras de solidaridad, especialmente después de esta campaña de prensa que intentaba difamarnos y desacreditarnos.

Cuando las mujeres de los territorios kurdos ponen una denuncia, con frecuencia son obligadas a dejar sus zonas de asentamiento. Sufren una represión constante, son amenazadas, de manera que terminan por abandonar su lugar de residencia. Esta forma de represión está aumentando considerablemente en los últimos tiempos.

La tortura sexual constituye, de manera bastante evidente, una política estatal. El estado intenta impedir a toda costa que prosigamos nuestro trabajo, pues la tortura sexual es una forma premeditada de represión.

El valor de hablar

Muchas mujeres son presionadas por sus propias familias. Hay mujeres que no cuentan con la comprensión de sus familias. En parte temen que sus familias las expulsen fuera de sus casas. Por este motivo, muchas ni siquiera hablan de ello. Lamentablemente ha habido otras mujeres y muchachas dentro de sus familias que han sido asesinadas por sus parientes para salvar el honor familiar. Algunas mujeres y muchachas han llegado a suicidarse.

En general, aquellas mujeres en cuyas familias hay varias personas con conciencia política o, a ser posible, personas políticamente activas, cuentan, al menos en parte, con el apoyo de algunos miembros de su familia. Por este motivo, para las mujeres kurdas parece ser más sencillo que para otras mujeres decidirse a hablar y compartir lo que han vivido con otras personas. En los territorios kurdos las mujeres también reciben un apoyo enorme de sus propias cadenas de televisión - es decir, de MED-TV (5)-. De esta manera, las mujeres kurdas no experimentan este tipo de agresión sólo como una agresión hacia ellas mismas como mujeres y como personas, sino como una agresión contra la lucha de liberación nacional de su pueblo. Cuando empiezan a hablar, es como si se implicaran un poco más en la lucha de liberación nacional y no sólo en el plano individual. Por eso, la decisión de hablar sobre la tortura sexual es más sencilla para ellas.

Aquellas mujeres que no están organizadas políticamente o que no luchan de alguna manera, suelen guardar lo que han vivido para sí mismas. Se quedan totalmente solas con ello y es fácil que se derrumben bajo ese peso.

Cuando las mujeres reunen el valor para poner una denuncia y exigir la condena del torturador o para contar aquello que les ha pasado, tienen que afrontar diversas dificultades.

Las 154 mujeres que se han dirigido a nosotras son sólo la punta del iceberg. Estamos convencidas de que constituyen una parte muy pequeña de las mujeres a las que de hecho les ha ocurrido algo parecido. Hay miles de mujeres que han pasado por lo mismo y que hasta hoy no han hablado.

Todas las mujeres se convierten en una sola mujer

Hemos podido observar que cuando las mujeres empiezan a contar sus experiencias es como si fueran una sola mujer. Aún cuando como mujeres sean personas muy diferentes, en el momento en que cuentan lo que les ha sucedido, se convierten en una sola mujer. Su forma de gesticular, su mímica es muy similar. Las huellas que el trauma de la tortura sexual ha dejado en su psyque se parecen mucho en todas las mujeres.

Hablar es para todas las mujeres una experiencia positiva. Hablar significa, por un lado, compartir lo vivido con otras personas. Pero también significa encontrar apoyo: a través de los grupos de mujeres, a través de diferentes grupos sociales se experimenta un verdadero apoyo y también solidaridad. Esto es muy importante para las mujeres.

La mayoría de las mujeres que acuden a nosotras cuentan por primera vez lo que les ha sucedido. Debido a ello, surge una relación de confianza muy estrecha entre nosotras y las mujeres. Para algunas mujeres esta confianza despierta la esperanza de que podamos resolver todos sus problemas. Dado que estas mujeres afrontan problemas sociales y terapeúticos de muy diversa índole, esto significa una gran carga para nosotras.

Romper el tabú

Nuestro trabajo tiene también aspectos positivos: hemos logrado romper el tabú. En Turquía se habla sobre tortura sexual, el tema está en todas las bocas. También antes se sabía que en Turquía se torturaba. Siempre se ha dicho que la policía tortura. Pero nosotras llamamos la atención sobre el hecho de que también los militares torturan.

De esta manera, el trabajo de nuestro proyecto ha provocado que el tema sea discutido en sus diferentes aspectos: la tortura sexual como una forma de represión que se ejerce contra las mujeres, pero también la sexualidad en sí y el militarismo en Turquía. El militarismo era un gran tema tabú. Y el hecho de que nosotras lo hayamos sacado a la luz, inquieta mucho al estado.

Estrategias y objetivos políticos

El fundamento de nuestro trabajo consiste en que las afectadas son mujeres y quien ejerce la tortura es el estado. El proyecto se ocupa de delitos del estado. Por esta razón, estamos abiertas a todas aquellas mujeres que hayan vivido este tipo de delitos perpetrados por las fuerzas del estado, independientemente de que hayan sucedido por razones sociales o étnicas.

Queremos que ciertos temas considerados tabú dentro de Turquía y en los territorios kurdos, dejen de serlo y sean debatidos. A través del trabajo que desarrollamos, favorecemos el debate sobre el papel de las mujeres en la sociedad y sobre aquello que el estado hace a las mujeres. Queremos que las mujeres reconozcan de forma clara su papel y que se conciencien de que pueden y de que les interesa trabajar en defensa de sus derechos. En Turquía las mujeres aparecen siempre luchando en primer plano. Creemos que nuestro proyecto también promueve la participación de las mujeres en la lucha.

En Turquía existe un sistema militar y en este sistema las mujeres son tratadas de forma diferente a los hombres. No existe igualdad de derechos. Nosotras estamos contribuyendo a la democratización y a la civilización de Turquía, del sistema turco.

La problemática que se esconde detrás de las mujeres que han experimentado torturas sexuales, existe en todo el mundo. Por ello, nuestro trabajo pretende tener una dimensión internacional. Establecemos muchos contactos a nivel internacional y desarrollamos estrategias internacionales junto con otras mujeres. Para nosotras también es muy importante seguir erosionando la dominación masculina existente a nivel internacional, pues los sistemas y los hombres en todo el mundo son culpables, en gran medida, de lo que le sucede a las mujeres. En el ámbito internacional, este tipo de delitos cometidos en situaciones de guerra y de conflicto son definidos como crímenes de guerra. Pero para llegar a dar este paso se ha tardado demasiado.

Mujeres kurdas como botín de guerra

Nuestras estadísticas (6) muestran que una gran parte de las mujeres que presentan denuncias son kurdas. Estos datos expresan dos cosas distintas. Las mujeres kurdas suelen dar el paso de denunciar a los torturadores y al estado más fácilmente. Pero el tema no se agota ahí. También numerosas mujeres kurdas han experimentado este tipo de delitos con más frecuencia, pues desde hace 15 años se vive una situación de guerra en los territorios kurdos. En este contexto, las mujeres kurdas son consideradas como botín de guerra. Miles de mujeres han sido torturadas sexualmente en los territorios kurdos a causa de la guerra. Una de las estrategias bélicas de las fuerzas turcas ha sido desmoralizar y torturar sexualmente a las mujeres kurdas.

El Tribunal Europeo de los Derechos Humanos

Hasta ahora hemos llevado 27 casos de mujeres afectadas ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos (TEDH). En un proceso el estado turco fue juzgado por violación en los territorios kurdos. Durante el juicio hubo declaraciones muy importantes. Sobre todo, porque destacaban la importancia de los informes psicológicos. Éstos deben ser elaborados por médicas y médicos independientes. Turquía ignora sin embargo estas declaraciones, a pesar de que precisamente fue condenada a causa de ellas.

Otro proceso probablemente concluya dentro de poco. Todos los demás procesos se demoran con frecuencia muchos años. Durante el tiempo en que se resuelve un proceso en el TEDH pueden darse nuevos casos de represión.

En el caso de las mujeres kurdas, abrimos los procesos alegando el artículo 14, que dice que se ha cometido una violación de los derechos humanos por razón del origen étnico (7). Pero hasta ahora no hemos logrado ninguna condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos basada en el artículo 14. Por supuesto, esto ha tranquilizado enormemente a Turquía. Nosotras tenemos la impresión de que las decisiones del TEDH en este aspecto se basan en la política europea hacia Turquía.

¿Turquía en la Unión Europea?

La integración de Turquía en la Unión Europea como miembro de pleno derecho es muy discutida. Quienes de verdad tienen el poder y quienes de verdad gobiernan en Turquía siempre han sido y siguen siendo los militares. Y ellos realmente no quieren la integración de Turquía en la UE, pues de ser así, su poder se vería recortado. El poder de los militares se basa en la posesión de empresas financieras, bancos y empresas comerciales propias, así como en las armas.

Creo que, por otro lado, tampoco Europa desea realmente la entrada de Turquía en la UE. Una integración como miembro de pleno derecho significaría la emigración de una oleada de personas de origen islámico hacia Europa. Seguro que la UE no quiere esto. Considero que, en todo caso, se le concederá un estatus especial a Turquía. Las relaciones políticas entre Europa y Turquía están determinadas por el beneficio mutuo. Desde hace años se cometen innumerables violaciones de derechos y violaciones de los derechos humanos en Turquía, y todo ello sucede con el apoyo de Europa.

Como defensoras y defensores de los derechos humanos, creemos que la democratización y la construcción de una sociedad civil en Turquía no dependen necesariamente de Europa. Estamos convencidas de que la democratización sólo puede producirse a través de una dinámica impulsada por fuerzas sociales internas y, apoyándonos en esta dinámica interna, en colaboración con otras fuerzas sociales democráticas de los otros países europeos. Nuestras reivindicaciones y el fortalecimiento de las fuerzas sociales en Turquía tienen que ser generadas desde dentro. No pueden venir ni de arriba ni de Europa.

(1) FrauenRechtsBüro gegen sexuelle Folter e.V., véase también: http://www.womensrightsproject.de/ (en alemán)
(2) Kuloglu mah, Tunacibasi sok, Fikret Tuner ishani no 5557, kat 2, Galatasaray - Beyoglu, Istanbul, Turkey, teléfono: 0090-212-2454593
(3)Informe Berlin 2001 de la "Oficina de derechos de las mujeres contra la tortura sexual e.V.", Berlin 2002.
(4) Durante la conversación que mantuvimos, Jutta Hermanns tradujo sus palabras.
(5) MED-TV: Telivisión kurda por satélite: http://www.ib.be/med/ (en inglés)
(6) Estadística de finales de junio de 2001 del Proyecto de Estambul en Kurdistan Rundbrief, Nr. 24, Jg. 1427.11.2001: http://www.kurdistan-rundbrief.de/2001a/kr012402.htm (en alemán)
(7) "Convención europea para la protección de los derechos humanos y las libertades básicas" de 4 de noviembre de 1950, artículo 14: Prohibición de discriminación de las personas pertenecientes a minorías nacionales, vinculante para los miembros del Consejo Europeo

Christiane Jungblut es editora de LOLApress Europa.

Traducido del alemán por Rosa Morillo Balado.

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