Soweto, Sudáfrica, 16 de junio de 1976
Recuerdos de una vieja lucha - los desafíos de una nueva democracia.



Ana Radebe

"He vivido en Soweto durante los últimos 33 años. Crecí en un lugar llamado Endeni, considerado como la versión sudafricana de Beirut.
Soweto tiene muchas riquezas, un sentido de pertenencia y de vecindad. Las familias se ayudan entre sí para mejorar su nivel de vida. Durante los últimos 33 años crecí en un lugar donde se puede pedir prestado azúcar y harina de maíz a los vecinos."


Luchando en la 'vieja' lucha

Yo tenía 10 años cuando ocurrió el levantamiento de Soweto. Iba a la escuela primaria. Me acuerdo de la mañana del 16 de junio...Fuimos a la escuela pero nos dijeron que volviéramos a nuestras casas, que no habría escuela ese día. En el camino de regreso vimos las fuerzas policiales, los hipos (camiones de la policía con mangueras para agua), helicópteros, así como policías en autos privados. Había estudiantes por todas partes, corriendo con sus caras cubiertas con ropa para evitar los gases lacrimógenos. Había humo en todas partes, las ambulancias se apuraban, atravesando calles hacia las distintas localidades.

Yo tenía miedo porque mi casa y la escuela estaban muy distantes la una de la otra. Viajaba 30 km para ir a la escuela. Pero ese día no entendía exactamente lo que estaba ocurriendo. Al final logré volver a mi casa, sana y salva. Mi hermana, quien era activista política, me explicó que debía permanecer dentro de la casa, porque el régimen de Apartheid estaba matando a niños como yo en las calles. Alrededor de mi casa todo era un caos total.

Muchas familias estaban desamparadas, atónitas y aterrorizadas cuando llegó la noticia de que el primer estudiante - Hector Petersen - había sido muerto a tiros por la policía del régimen Apartheid durante la marcha de protesta. Mi hermana huyó de casa durante toda una semana porque la policía la buscaba. Mis padres entraron en pánico y se sintieron impotentes porque no podían protegerla de la policía, una fuerza policial considerada como "asesina". Recuerdo los vecinos visitando a mi madre para apoyarla. Recuerdo como mi hermana tenía que vestir ropa de varón. Esto la ayudo a escapar de la policía en varias oportunidades.

Desde entonces, cada año en Soweto se conmemoran los disturbios. Mi madre llora porque siente que muchos niños murieron a causa de los tiros aleatorios. Siente que el gobierno del Apartheid no tomó medidas para impedir las matanzas y proteger a almas inocentes. Siempre rezó a Dios para parar el derrame de sangre o para que diera poder a los que no podían protegerse o defenderse. Todavía recuerda como tenía que vivir mi hermana en esos tiempos.

Mi madre reconoce su fortaleza en mantener unida a su familia, aún en tiempos difíciles. También le agradece a Dios que ningún miembro inmediato de su familia muriera durante los disturbios. Aún con estos recuerdos tristes en nuestras mentes, muchas personas en el área apoyamos y conmemoramos este día en conjunto. Algunos de los jóvenes creen muy enfáticamente que la comunidad debería reunirse, rezar conjuntamente y visitar el monumento a Hector Petersen.


25 años después: nuevos terrores, nuevos miedos

La vida ha cambiado para los residentes de Soweto en los últimos 25 años. Ahora la gente vive con miedo el uno del otro. El crimen prospera en el área ya que la gente inicialmente estaba armada para luchar contra el enemigo, el gobierno del Apartheid. Lamentablemente las mismas armas se utilizan ahora para asesinatos, secuestros, violaciones y robos. Soweto se ha vuelto ingobernable, la violencia ha escalado de tal forma que la gente africana se está peleando entre sí. Es la selección natural. La tasa de desempleo ha crecido en forma dramática y la violencia contra la mujer también.

Lamentablemente en los disturbios de 1976 los hombres aprendieron que la violencia es la solución para sus problemas.

Durante mis años en la secundaria estuve involucrada en la organización COSAS (Congreso de Estudiantes Sudafricanos), como secretaria de área. Tuve que sufrir el mismo estilo de vida que mi hermana mayor. Fue muy difícil, ya que se practicaba el castigo corporal en el colegio. Los estudiantes que no podían pagar los honorarios del colegio porque sus padres no tenían dinero, eran castigados. La gerencia del colegio no tomaba en cuenta problemas sociales tales como el desempleo, la pobreza y la violencia en la familia. Los padres solos o - en la mayoría de los casos - las madres solas, tenían que trabajar muy duro para criar a sus hijos y colmar las necesidades básicas del hogar.

Durante ese tiempo, a veces sentía que de alguna forma yo tenía que aliviar el dolor que la mayoría de mis compañeros estaba sintiendo. Yo también estaba sintiendo dolor, porque mis padres no tenían empleos estables para mantener la familia. Las experiencias de esa época tuvieron un fuerte impacto en mi vida y fue en ese momento que decidí ser asistente social. Una asistente social que ayudaría a las mujeres a tratar el dolor y las otras emociones surgidas de su responsabilidad de ser modelos para sus hijos, que ayudaría a las mujeres que cargan con el dolor de toda la familia, que ayudaría a las mujeres que proporcionan las necesidades más básicas de la familia.

Luego de la Libertad en 1994, se han aprobado, enmendado y mejorado muchas leyes que protegen a las mujeres de la violencia. Ellas han empezado a recuperar sus espacios. Desde toda la comunidad, las voces de mujeres y niños empiezan a hacerse sentir. El poder está en manos de las mujeres, pero los hombres tienen que reconocerlo y aceptar que las mujeres tienen la fuerza y el poder y que pueden realizar las mismas tareas y tener las mismas habilidades que ellos y aún tener habilidades que ellos no tienen.


Soweto y la nueva lucha: la lucha contra la violencia hacia la mujer.

Los problemas que las mujeres de Soweto tienen que confrontar hoy en día son complejos. Muchos de estos problemas se relacionan con traumas experimentados por las mujeres y sus familias en los últimos 25 años y durante los disturbios. Devolver principios morales tales como el respeto por el otro y "ubuntu", ayudar a aumentar la sensibilidad acerca del valor de la vida humana son tareas difíciles, particularmente cuando los hombres se sienten amenazados por la pérdida de poder.

Por otra parte el gobierno ha iniciado un proceso para ayudar a las comunidades a afrontar actitudes y mitos que ubican a las mujeres como ciudadanas de segunda clase. Pero, los oficiales de gobierno también necesitan formación y sensibilidad hacia los asuntos relacionados con la mujer. En particular, policías, hombres y mujeres ya que son ellos los que están todos los días con las víctimas de todo tipo de violencia. El gobierno todavía necesita incorporar una perspectiva de género para proporcionar un servicio efectivo.

Personalmente y como madre trabajando en el terreno, estoy llena de miedos y de amenazas y desearía poder protegerme a mí misma y a mis dos niños de 10 y 2 años del 'mal' llamado violencia. A veces me pregunto si estoy diciendo lo que las mujeres y los niños quieren escuchar y conocer. Mi trabajo tiene muchos desafíos y muchas satisfacciones, sin embargo la falta de recursos impiden que los servicios sean adecuados, efectivos y eficientes.

Mujeres y hombres deberían estar igualmente involucrados en la lucha contra la violencia hacia la mujer. Por lo tanto, se deberían desarrollar y ejecutar programas para educar a los hombres en nuestras comunidades, pero los hombres deberían iniciar esta lucha.

Se ha hecho realidad mi sueño de ser asistente social y hoy trabajo en la oficina de extensión del Instituto Nisaa para el Desarrollo de la Mujer, ubicada en los Tribunales de Protea en Soweto. Hemos diseñado importantes campañas para aumentar la sensibilización y empoderar y educar a las mujeres sobre sus derechos. Una de mis tareas es ofrecer asesoramiento a las supervivientes de la violencia, para que sepan que no son las únicas y que no deberían culparse por lo que les ocurre. También tenemos un grupo de apoyo donde pueden confrontar el dolor, los traumas y las cicatrices emocionales que sufren al estar atrapadas en relaciones abusivas. Conjuntamente con este trabajo, ofrecemos formación a la comunidad sobre habilidades básicas y avanzadas de asesoramiento que pueden utilizar en su ambiente familiar, con amigos, en el ambiente laboral y en sus vecindades.

La oficina de Soweto, además, encamina a las mujeres supervivientes de la violencia y a sus niños al albergue cuando sus vidas corren peligro, donde se les proporciona asesoramiento y preparación para afrontar los tribunales.

Así, 25 años después de los disturbios de Soweto en contra del régimen de Apartheid, parecería que se necesita un nuevo levantamiento: el levantamiento de las mujeres y los hombres en contra del 'mal' denominado violencia, especialmente la violencia hacia la mujer.


Ana Radebe es Asistente Social en el Instituto Nisaa de Desarrollo de la Mujer. Está a cargo de la oficina de extensión de Nisaa en Soweto, Johannesburg, Sudáfrica.

Para contactar:
El Nisaa Institute for Women's Development tiene oficinas en: Lenasia, ext. 1; Orange Farm at the Bristolcone Clinic y una oficina en Soweto en la Protea Magistrate Court, room 80
NISAA: 27 - 11 - 980 6236 (tel/fax), 27 - 11 - 854 5804/5 (tel) 27 - 11 - 854 5718 (fax)
E-mail: nisaa@sangonet.org.za,
Or: Nisaa.soweto@nisaa.org.za

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