En la calle, en la casa, en la cama

 


Lucy Garrido

En estos últimos años las feministas hemos aprendido a ubicar nuevos escenarios y actores y a tomar de lo global aquéllo que servía para organizarnos más como región y fortalecer las demandas y propuestas que hacíamos en nuestros países.

Se pusieron en boga algunas palabras que simbolizaron esos procesos: "empoderamiento", "lobby", "monitoreo", "advocacy". Cuáles serán las palabras que sintetizarán nuestro discurso, nuestro trabajo, nuestras luchas en este nuevo milenio?

Deberán ser lo suficientemente provocadoras como para que revitalicemos el caracter revulsivo que el feminismo tenía hace 20 años, dicho esto sin ninguna nostalgia, dicho desde la acumulación de fuerzas, de conocimiento, de poder. El objetivo sigue siendo el cambio cultural.

En noviembre pasado (2000), en Lima, CLADEM (1) invitó a una reunión para discutir una pregunta: es deseable y posible luchar por una Convención Interamericana de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos?

En nuestra región, la Convención de Belém do Pará (2), impulsó casi todas las leyes conseguidas en esta década contra la violencia de género. Todos los estados, en mayor o menor medida, la acataron. Pero la acataron no sólo porque las mujeres luchamos por ella y porque era justo, sino porque era muy difícil fundamentar que no se estaba en contra de la violencia, es decir: para los gobiernos y los partidos también era "politicamente redituable" estar a favor de estas leyes. En cambio, lograr una convención sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos será más difícil por todos los prejuicios y discusiones que desatarán temas como el aborto o la opción sexual, no incluidos en la PAM de Beijing (3).

Y es por esa misma razón que es una buena idea. Porque significaría volver a meternos en la calle, en la casa y en la cama de todo el mundo, incluidas las de los legisladores, gobernantes y funcionarios internacionales.

Probablemente ahora estemos viviendo en la coyuntura exacta para levantar esta discusión no desde el "lobby" (que seguirá siendo imprescindible), no desde la posibilidad de negociar con el estado (que tendremos que hacerlo) sino desde la subversión, desde la contra-cultura, desde la movilización. No desde la especialización de las diferentes redes y ong, sino para "fortalecer el polo feminista desde la sociedad civil" (4) y levantarlo como una de las perspectivas más cuestionadoras y profundizadoras de la democracia.

Para una meta como esa, el trabajo coordinado en cada país (y a nivel regional) en una campaña de largo aliento, será imprescindible. Tendremos que salir a los medios masivos de comunicación (a los que les "encantará" tratar temas tan "urticantes") organizar debates públicos, seminarios, publicaciones, actos mediáticos, spots de radio, de televisión, etc, etc. Y además, deberemos ser capaces de establecer alianzas con otros movimientos y sectores sociales (los jovenes, los movimientos homosexuales, etc) amén de algunos políticos y funcionarios de gobierno y organismos internacionales para ir logrando acuerdos que la hagan posible.

Una campaña sobre un tema como este es un instrumento hacia una agenda común, pero también, un modo "revulsivo" de apostar a los cambios culturales que sólo pueden darse cuando nos proponemos cambiar la cabeza de la gente.


Por eso ... estamos en campaña

Y en esa primera y única reunión que tuvimos, partimos de la base de que nada de esto sería posible si antes no reconocíamos y valorábamos las experiencias previas del movimiento en otras iniciativas y campañas. Debido a eso se elaboró un documento que sobre los consensos y disensos por los que ha transitado el movimiento en cuanto a enfoques, contenidos y estrategias sobre el tema de los derechos sexuales y los derechos reproductivos desde 1986 a la fecha.

En la reunión participamos mujeres que trabajan en el tema de los derechos sexuales y reproductivos, junto a otras que nunca lo hicieron. Tuvimos dos coincidencias básicas. Por un lado, el valor que la convención puede tener para el libre ejercicio de esos derechos, y por el otro, el valor estratégico que puede tener el tema cuando es tomado políticamente y discutido en cada uno de nuestros países: las feministas seguimos cuestionando el sistema, siendo revulsivas, creativas y propositivas. Y desde ese lugar, convocadoras de otros movimientos, otras ideas, otras propuestas.


Por una convención interamericana de los derechos sexuales y los derechos reproductivos

Queremos convencer a todas (todas, todas: las especializadas en derecho y en los temas de la salud y las que no, las que están en las ong, en los grupos de base, las que trabajan en educación, violencia, comunicación, racismo, las que están en los sindicatos, en las cooperativas, las teóricas, las prácticas, las que trabajan en los temas globales y las que lo hacen en su localidad: todas, todas) que hay ideas que de tan audaces valen la pena.
Al fin y al cabo, no solo se trata del derecho a tener derechos, sino además, del derecho a escribir el derecho y esto no solo tiene que ver con el derecho: tiene que ver con la política, dicho esto derechamente, claro.

Por eso, acabamos de inaugurar una página web que "está en PERMANENTE construcción" (5), es decir que casi día a día se renueva con todos los materiales que ustedes nos hacen llegar: documentos, prensa, debates, jurisprudencia, eventos, fotos, testimonios ... En ella encontrarán, por supuesto, todo lo que quieran saber sobre esta campaña. Y como la campaña misma está "en permanente construcción", esperamos que podamos ayudarnos, entre todas, a hacerla cada vez más abierta, participativa y fuerte.


(1) Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los derechos de la mujer
(2) Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer
(3) Plataforma de Acción Mundial
(4) Gina Vargas "Los nuevos derroteros a fin de milenio..." ("El siglo de las mujeres" Ed. Isis, 1999)

(5) http://www.convencion.org.uy/

Lucy Garrido es periodista e integrante del colectivo feminista Cotidiano Mujer, Montevideo, Uruguay.

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