A Una
puerta trasera al presente
Wera Reusch De mirada cuidadosa, casi tímida, da la impresión que le sorprende el interés en su persona. Pero Pat Barker es una de las autoras contemporáneas más importantes de Gran Bretaña. El público internacional la conoció, cuando en 1995 recibió el renombrado premio Booker por su novela "Ghost Road". En aquel entonces "The Guardian" escribió: "La mujer que comprendió la guerra". Es probablemente el reconocimiento más acertado del logro extraordinario de su obra principal, una trilogía sobre la primera guerra mundial, que se completa con "Ghost Road": Pat Barker nos propone una nueva mirada sobre la guerra, un tema sobre el que alparecer ya todo se había dicho. La "trilogía de la regeneración" "La trilogía intenta decir cosas sobre las partes de la guerra que no aparecen en los informes oficiales", afirma Pat Barker. "Una de las cosas que me impresionan es que en la guerra a los soldados les suceden dos cosas: a) los matan, o b) regresan más o menos bien. En realidad me centro en los que vuelven, pero no vuelven bien, quedan físicamente discapacitados o sufren traumas mentales." En el centro de las tres novelas "Regeneration", "The Eye in the Door" y "Ghost Road" no están los campos de batalla de la primera guerra mundial, sino la destrucción psíquica de los soldados del frente y los intentos de un psiquiatra de curar hombres con traumas de guerra. El primer tomo, "Regeneration", está ubicado en 1917, en un hospital militar de Escocia. Los pacientes de William Rivers sufren terriblemente; tartamudean o enmudecieron, sufren de parálisis o vómitos permanentes, alucinan o están histéricos. En lugar de tratarlos con descargas eléctricas, Rivers opta por hablar con ellos. Está convencido que solamente la recuperación paulatina de la memoria los puede curar. "Rivers es un personaje real", cuenta Pat Barker, quien pasó años investigando en bibliotecas, "fue un psiquiatra que ingresó al ejército en 1915, tan pronto como pudo. Antes de la guerra era antropólogo, pero tenía un título médico, entonces volvió a practicar la medicina mientras duró la guerra. Era una persona muy compasiva, realmente atormentada por el sufrimiento que veía, y muy escéptico sobre la guerra, pero al mismo tiempo no se sentía capaz de romper con todo y decir: No, basta." Rivers es una especie de "madre masculina", su compasión respetuosa abre el camino hacia la paulatina recuperación de los soldados. Barker trata los debates intelectuales, las dinámicas psicológicas y las insinuaciones sexuales con sensibilidad y humor. Pero Rivers es más que la personificación de un enfoque psicológico moderno; en él se presenta también un dilema moral intemporal, dado que trabaja para las fuerzas armadas y cura sus hombres, para poder enviarles al infierno otra vez. En "Ghost Road" este conflicto se agudiza hasta llevar al propio psiquiatra al borde del colapso. En sus sueños febriles recuerda sus estudios antropológicos entre los cazadores de cabezas de Melanesia a la búsqueda de rituales que permitan espantar los fantasmas malignos de la guerra. Pero la guerra continúa. Y uno tras otro, los pacientes de Rivers morirán en el frente. La madre de todas las guerras ¿Por qué Pat Parker, una estudiante de la London School of Economics y profesora de historia y ciencia política, se interesó en la primera guerra mundial? "Elegí la Primera guerra mundial porque en cierta forma representa a todas las demás guerras, la clase de idealismo de los jóvenes en agosto de 1914 en Alemania e Inglaterra, una respuesta muy idealista. Realmente sentían que era el comienzo de un mundo mejor. Y después vinieron la desilusión, el horror y el dolor. Por eso creo que representa el dolor de otras guerras." ¿La madre de todas las guerras? "Sí, sí, mucho más de lo que pudo ser la guerra del Golfo", afirma riendo. Si bien Barker escribió novelas históricas, el trasfondo ideológico de la guerra no aparece en la trilogía: "Creo que lo que todavía importa actualmente es la actitud de las personas ante la guerra y ante el sufrimiento que produce la guerra, a pesar de que la ideología de la época parece bastante pasada de moda. Había cuatro Imperios intentando desesperadamente mantener su situación en el mundo. Y analizar el lado político de esa situación no sería de interés para las personas de esta época, en la que todo el mundo acepta que el imperialismo es una mala idea." Escribiendo desde una perspectiva psicológica y a la vez antropológica, la autora redefinió por completo el manejo literario de la guerra, dándole un tratamiento moderno a este tema histórico. "La novela histórica realmente nos obliga permanentemente a preguntarnos cuáles son los rasgos de la naturaleza humana que no cambian; es sobre eso que debemos escribir, de lo contrario nadie se interesará en leer lo que escribimos." Pat Barker quiere saber, como es posible seguir viviendo después de haber sufrido experiencias traumáticas. Comparte la convicción de Rivers que la sanación, es decir la superación y el olvido de lo sucedido, no es posible sin la recuperación previa de la memoria. Mas el dolor que implica el trabajo de hacer memoria lleva a que los recuerdos tienden a volver mucho tiempo después de padecer el trauma. "Los recuerdos aparecen mucho después, creo que esto es válido para todas las guerras", dice Pat Barker. "En la Primera guerra mundial, la tasa más alta de depresiones nerviosas en Inglaterra fue en 1929, cerca de diez años después. Y simplemente parece predominar ese comportamiento, después de que termina la guerra la gente no quiere hablar ni pensar sobre el asunto durante un largo período. Y después gradualmente se rompe el silencio y la gente comienza a hablar, y eso libera realmente toda la dimensión del problema, y se debe hacer al mismo tiempo." Hablando claro Pat Barker, de 57 años, comenzó su carrera literaria tardíamente. Había recibido el aliento de Angela Carter, quien le aconsejó tomar sus temas de ambientes conocidos por ella. Y los ambientes que más conoció fueron aquellos de las mujeres de clase obrera del norte de Inglaterra, las madres solteras y sus intentos de mantener a sus hijos y a sí mismas con trabajos de fábrica, las mujeres a cargo de los puestos de venta de pescado con papas fritas, las limpiadoras y las prostitutas. A lo largo de trece años intentó sin éxito, vender sus manuscritos. En 1982, la editorial feminista Virago publicó por fin su primera novela, "Union Street". Bajo el título "Stanley and Iris", ésta fue adaptada al cine en 1989, con Robert de Niro y Jane Fonda. Mujeres de clase obrera fueron también las protagonistas de las siguientes novelas, en lo que fue un hecho atípico en la literatura inglesa. Por mucho tiempo la crítica literaria ignoraba a Barker casi por completo, tanto por las temáticas elegidas por ella como por su procedencia fuera del establishment británico, y preguntaba: ¿Ella podría escribir sobre hombres?. "Como si los hombres fueran algo parecido al Everest", contestó ella molesta y respondió con su "Trilogía de la regeneración". En sus novelas, Barker usa un lenguaje directo y sin sentimentalismos para subrayar y describir detalladamente la importancia de género, clase y sexualidad. En la "Trilogía de la regeneración" Billy Prior, un personaje ficticio, representa estas dimensiones con mayor claridad. El subteniente Prior, a quien la guerra ofreció la posibilidad de ascender de sus orígenes pobres, se debe enfrentar a la arrogancia de la clase alta, la clase de los oficiales. Bisexual y provocador, Prior se ubica en las antípodas de Rivers. ¿No le resulta difícil como autora escribir sobre la sexualidad desde la perspectiva de los hombres? "¡Me parece fascinante escribir sobre Prior!", afirma Pat Barker, "y su sexualidad es parte de eso. Por cierto, en Inglaterra en esa época predominaba entre las clases altas la idea de que el sexo era algo que se practicaba con las clases bajas porque pertenecía al lado animal de la naturaleza humana. Y Prior es muy consciente de eso, se aprovecha de eso, y lo explota. Pero al mismo tiempo lo desprecia profundamente, se refiere a los jóvenes de la clase trabajadora, y para cierta clase de hombre son sólo una escupidera de semen." Y se ríe. La franqueza de Pat Barkers no es la regla; ella llama las cosas por su nombre, no teme a los tabúes, y su lenguaje claro permite entender los conflictos de sus personajes. Risa negra "En la Trilogía de la Regeneración evité usar el tipo de lenguaje que se hablaba en aquella época; al menos en nuestro lado de las trincheras existía esa clase de humor grotesco que hoy no se apreciaría. Es terriblemente febril, simplemente no podríamos usar ese lenguaje", explica. "Creo que se debe ser históricamente preciso, pero también se debe tener mucho cuidado de no aburrir a la gente con expresiones obviamente arcaicas que los hacen sentir que la persona que habla es muy diferente a ellos, cuando en realidad probablemente no sea muy diferente." El humor de Parker es moderno y decididamente británico, un humor que se expresa magníficamente en los múltiples diálogos. "Es humor negro, un humor de trinchera. Sí, es un tipo de risa negra, una risa que viene desde el otro lado de la desesperación." El humor negro caracteriza también a las mujeres, cuidadosamente retratadas por Pat Barker, aunque no son las protagonistas principales de la obra. "En muchos libros sobre la guerra escritos por hombres, las mujeres están totalmente reducidas al silencio. Los hombres se van y luchan, y las mujeres básicamente se quedan en casa y lloran, ese es el argumento típico. Pero en la trilogía, las mujeres siempre son profundamente importantes, todo lo que dicen, en cualquier idioma que lo digan, siempre se debe escuchar con mucha atención." Las mujeres de la trilogía organizan la vida en el frente doméstico, conscientes de su involucramiento absurdo y contradictorio en la lógica de la guerra. "Hay un grupo de mujeres en una fábrica de armas, y una de ellas intentó hacerse un aborto de un hijo no deseado; el médico que la atiende después del aborto es muy hostil hacia ella: "¡Destruiste una vida humana, mujer malvada y terrible! Y esas mujeres conversan sobre eso, sentadas alrededor de la mesa donde están colocando balas de ametralladora en cinturones de ametralladora. Esta matanza masiva es correcta, un niño que se fue por el desagüe no es correcto." A pesar del éxito enorme de la trilogía Pat Barker no cambió su estilo de vida. Todo indica que la atención del público sigue incomodándola, ella y su marido llevan una vida retirada en Durham, al norte de Inglaterra. Ahí escribió "Another World", además de otra novela a punto de ser publicada. En sus libros más recientes Pat Barker se ocupa de problemas contemporáneos, aunque no rechaza de antemano la idea de volver a escribir una novela histórica: "Pienso que existen múltiples argumentos a favor de escribir sobre la historia, porque a veces podemos manejar dilemas contemporáneos de forma tal que la gente los acepte mejor porque se presenta a través de personas desconocidas, automáticamente no saben qué pensar sobre eso, mientras que si escribimos sobre un tema contemporáneo que está ante nuestras narices, a veces lo único que hacemos es activar los prejuicios de la gente. Creo que la novela histórica es una puerta trasera al presente que puede resultar muy valiosa." Bibliografía: Union Street (1982),Blow your House Down (1984), The Century's Daughter, now titled: Liz's England (1984), The Man Who Wasn't There (1989), Regeneration (1991), The Eye in the Door (1993), The Ghost Road (1995), Another World (1998). Por más información sobre Pat Barker consulte: http://www.mtmercy.edu/classes/barkerbio.htm Wera Reusch es periodista free lance y antropóloga. Vive en Colonia, Alemania. Traducción del inglés: Soledad Domínguez |