Un Intento de Veinticinco Años - Desde México hasta Nueva York
Zubeda Dangor La conferencia Beijing + 5, mejor conocida como Mujeres 2000, fue precedida por cuatro conferencias mundiales sobre la mujer entre 1975 y 1995, convocadas por Naciones Unidas. La primera conferencia histórica que tuvo lugar en la ciudad de México en 1975 veinticinco años atrás - para negociar un documento de política global - se centró en el desarrollo de un plan de acción y vio la proclamación de 1975 como el Año Internacional de la Mujer.Cinco años más tarde, la conferencia de México fue seguida por la segunda conferencia mundial sobre la mujer, la Cumbre Social en Copenhague en 1980. Los intereses de las mujeres fueron puestos sobre la mesa teniendo como telón de fondo los asuntos políticos de la época, tales como la Guerra Fría en Europa y el Apartheid en Sudáfrica. La Conferencia de Copenhague negoció un programa de acción e introdujo la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDCM) a los delegados gubernamentales y ONGs. La Conferencia Mundial sobre la Mujer en Nairobi, Kenia, en 1985, revisó y evaluó los logros de la Década para la Mujer de Naciones Unidas y adoptó la política de Estrategias Orientadas hacia el Futuro para el Avance de las Mujeres. Luego de la Conferencia de Nairobi transcurrió un periodo de diez años hasta la 4ta. Conferencia Mundial que tuvo lugar en Beijing, China, en 1995. Esta conferencia contó con una planificación participativa en gran escala. Naciones Unidas convocó cinco encuentros regionales que cubrieron el mundo entero durante los cuales se desarrolló el Borrador de la Plataforma para la Acción. ONGs presentaron este documento a mujeres de organizaciones de base y en encuentros regionales para ejercer presión sobre sus gobiernos de modo que sus temas de interés fueran puestos en la agenda. Se hizo evidente que la Plataforma para la Acción no fue impuesta a las mujeres por los gobiernos, y ello explica el continuo interés, energía y entusiasmo de las mujeres en Beijing. Las delegadas adoptaron la Plataforma para la Acción en 12 "áreas de preocupación crítica" respecto a los principales obstáculos para el avance de las mujeres y ampliaron la agenda para el empoderamiento de éstas. Los gobiernos además estuvieron de acuerdo en adoptar e implementar legislaciones para poner fin a la violencia contra las mujeres. El camino desde México
hasta Beijing + 5 pone de relieve la creciente participación de las ONGs
de mujeres como observadoras y participantes en las salas de las conferencias
de Naciones Unidas. Del 5 al 9 de junio del 2000 representantes gubernamentales
y ONGs se encontraron en una sesión especial de la Asamblea General de
Naciones Unidas para evaluar el progreso logrado en la implementación
de la Plataforma para la Acción aprobada en la Conferencia de Beijing.
Otras iniciativas también habrían de ser El primer día de la sesión especial de cinco días titulada "Mujeres 2000: Igualdad de Género, Desarrollo y Paz en el Siglo XXI" se centró fundamentalmente en el progreso logrado o en su ausencia, desde la Conferencia de Beijing en 1995. El Secretario General de la Naciones Unidas, Koffi Annan, dijo a la sesión especial de la Asamblea General que "el futuro del planeta depende de las mujeres" y que "indudablemente han habido avances" pero momentos después agregó que "al mismo tiempo queda mucho por hacer". En tanto Koffi Annan enfatizó que en la actualidad la violencia contra las mujeres es ilegal prácticamente en todos los países, Equality Now (Igualdad Ahora) reportó que una abrumadora mayoría de países tienen leyes en vigencia que perpetúan la discriminación con respecto al estado personal, económico y civil de las mujeres así como la violencia contra ellas. Grace Jones de manera muy convincente captó esta discriminación en un 'solo' teatral puesto en escena durante la sesión de Beijing + 5. Reflexionando sobre el camino recorrido por la Conferencia sobre la Mujer desde México hasta Beijing + 5 en la sesión de trabajo de las ONGs de Mujeres 2000, Devaki Jaine, la economista feminista india, nos recordó que ha sido una larga lucha para las mujeres desde México y que las preguntas que las mujeres formulan ahora no son tan diferentes de las que formulaban por entonces. ¿Serán las mujeres menos pobres, menos violadas, o tendrá esta conferencia como resultado una mayor brecha entre la retórica y la acción? Devaki Jaine afirma que entre las conferencias de Nairobi y Beijing "emergió un nuevo carácter, una nueva mentalidad. Hasta cierto punto podría llamarse la burocratización del movimiento de mujeres". Devaki Jaine reconoce que si bien la participación de las ONGs dentro de Naciones Unidas es una victoria que no puede desmerecerse, el papel de las ONGs en muchos casos ha pasado del de activistas al de archiveras. Ella cree que el desafío es más que tener "victorias en el papel" y que las mujeres deben luchar vigorosamente para convertir sus derechos en realidades. Jaine aboga por "un comité de mujeres sabias que recolecte información sobre la lucha de masas de las mujeres" luego de la conferencia Beijing + 5. Este comité podría diseñar propuestas para la acción, que podrían transformarse en poderosos instrumentos para la justicia social. Las ONGs necesitan alejarse del enfoque "del informe y la tarjeta" y formar movimientos por la justicia social, que compartan estrategias de acciones y experiencias. Jaine cree que el camino de 25 años recorrido por la conferencia nos ha mostrado como usar las plataformas internacionales - el viejo club de los varones - para generar resistencias políticas mejor enfocadas, lo que requiere una re-valuación de las mujeres. Las ONGs han jugado un papel central a lo largo de los últimos diez años en cuanto a representar las preocupaciones e intereses de la sociedad civil. El periodo post-Beijing ha visto muchas mas ONGs siendo incluidas dentro de las delegaciones gubernamentales. Se expresaron dudas respecto a la efectividad de las ONGs como guardianas del cumplimiento por parte de los gobiernos. "Ser parte de delegaciones gubernamentales significa para las ONGs que su identidad se diluye", afirma Salena Mbengewe, directora de Zimbabwe Women's Action Group (Grupo de Acción de las Mujeres de Zimbabwe). Esta dilusión refleja "una tendencia hacia la recesión que ha visto a los asuntos de género ser relegados en las agencias gubernamentales". De acuerdo con Filomina Steady de la Women's World Summit Foundation (Fundación de la Cumbre Mundial de Mujeres) en Ginebra, "ha habido una reducción de los compromisos con las mujeres y las mujeres deben volver a presentar sus reclamos y a dar nueva energía al movimiento de mujeres". A pesar de que la participación de las ONGs en la Asamblea General de las Naciones Unidas fue severamente limitada por las dificultades con la acreditación, así como también lo fue el número de ONGs a las que se les permitió acceder a las Naciones Unidas, las mujeres llegaron en altísimos números para monitorear las negociaciones y para apoyar un documento de Resultados fuerte. Al comienzo de las sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, existía acuerdo respecto a 59 de los 261 artículos del Documento de Resultados. Durante la semana de la Asamblea General las negociaciones avanzaron a paso de tortuga y el proceso Beijing + 5 estuvo continuamente amenazado por la imposibilidad de producir un documento o de producir un documento débil. Algunas de las serias amenazas provinieron de los intentos de fuerzas conservadoras de dar marcha atrás respecto a la Plataforma para la Acción de Beijing. Gobiernos conservadores y el sector religioso bloquearon el fortalecimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Los desacuerdos respecto al documento de Resultados también incluyeron temas como pobreza, desarrollo y los efectos negativos de la globalización, y los derechos de las mujeres como derechos humanos. Al cierre de la conferencia el viernes 9 de junio del 2000 aún continuaban las negociaciones y el documento de Resultados no estaba disponible. En la evaluación final,
las mujeres usaron la conferencia Beijing + 5 como una oportunidad para hacer
intensos contactos y para ejercer presión sobre sus gobiernos. La presencia
y participación de mujeres Zudeda Dangor es editora
de LOLApress África y es directora de NISAA Traducción del inglés al español por Ana Agostino |