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Beijing:
El discurso no pronunciado
(Documentación)
Cuando llegó el turno de que Gina Vargas hablara ante el Plenario de Naciones Unidas, luego de leer el saludo inicial y el primer párrafo, decidió callarse durante varios minutos, para luego desplegar un cartel que decía "MECANISMOS CLAROS, NUEVOS RECURSOS, JUSTICIA ECONOMICA", produciendo así, el primer hecho mediático de la Conferencia. Según Gina Vargas ya todo se había dicho y a veces es mejor callar... Este es el texto del discurso no pronun-ciado.
Señora
Presidenta de la Conferencia.
Señor Representante del Secretario General de NNUU.
Señores Representantes del Gobierno Chino.
Miembros de las Delegaciones de los Estados y de las agencias del sistema de
NNUU.
Representantes de las ONGs.
Desde hace diez días estamos oyendo múltiples discursos y parecería que nuestra intervención es innecesaria y reiterativa.
En este concierto de palabras todo está dicho.
Casi todo. Menos cómo lograr la justicia económica. Casi todo, menos con qué mecanismos y recursos implementar la plataforma.
Por eso, contando con la fuerza, la vitalidad y el compromiso que caracteriza al movimiento de mujeres en nuestra región, hemos concluido el Foro de Organizaciones No Gubernamentales y hablamos hoy en el seno de Naciones Unidas buscando un resultado a la altura de las expecta-tivas que esta Conferencia ha despertado en nosotras.
Hablamos desde América Latina y el Caribe, la región donde la diversidad tiene rostros concretos; donde las negras, las lesbianas, las indígenas, las discapacitadas, las refu-giadas, las desplazadas, las perseguidas, las jóvenes, las viejas, las presas, las de los territorios ocupados y dependientes, las de las economías bloqueadas, se movilizan e in- terpelan al mundo por su derecho a tener derechos...
La construcción de sociedades democráticas centradas en las personas, en donde la subor-dinación, la discriminación y la violencia, la pobreza, la exclusión y la degradación ambi-ental no tengan cabida, son nuestro horizonte.
Hemos logrado obtener avances. La fragmentación, la exclusión y la violencia han sido resistidas por este amplio movimiento de mujeres. Nuestros esfuerzos y contribuciones pocas veces han encontrado correspondencia y casi nunca han sido acompañadas desde el Estado con políticas dirigidas a una distribución equitativa del poder y de los recursos entre hombres y mujeres. Los impactos experimentados han sido desproporcionados; los costos, daños y des-ventajas han sido profundos. No permitiremos que dichos saldos continúen acumulándose ni que persistan en contra de las futuras generaciones de mujeres...
Hemos venido para afirmar nuestra condición de ciudadanas plenas. Las democracias tienen una deuda pendiente con las mujeres y exigimos ahora que esta deuda sea saldada.
Las mujeres de América Latina y del Caribe, las mujeres de todo el mundo merecemos políticas y compromisos acordes con el despliegue de nuestros aportes. NI MAS NI MENOS.
No hay temas propios de mujeres, ni puede haber temas sobre los cuales se nos prohiba opinar y decidir. Las grandes preocupaciones mundiales nos conciernen. Los derechos humanos, el desarme militar y nuclear, la erradicación de la pobreza, la profundización de la democracia sustentada en el respeto da la diferencia, y un desarrollo sustentable centrado en las personas son clave para el futuro de la humanidad...
Como en ninguna otra Conferencia, son miles las que están aquí presentes y son millones las que esperan en nuestros países compromisos y recursos concretos. Por eso, merecemos algo más que palabras.
Hemos venido a la IV Conferencia para obtener compromisos firmes por parte de los gobiernos y de la comunidad internacional. Medios que aseguren justicia de género. NI MAS NI MENOS. Mecanismos efectivos y recursos que garanticen eficiente e integralmente el cumplimiento de los objetivos y las metas...
En el país de la Gran Muralla hemos venido a exigir que se abran todas las murallas que detienen nuestro avance.
Señora Presidenta, las organizaciones de mujeres de América Latina y el Caribe instamos a los gobiernos y a las agencias internacionales a considerar en pie de igualdad los intereses y perspectivas de las mujeres.
La pobreza, como la diversidad, también tiene mil rostros. Son pobres las millones de mu-jeres sin empleo productivo, sin contratos ni previsión social. Son pobres las que no tienen acceso a la tierra, las que no pueden decidir. Son pobres las que experimentan violencia familiar. Son pobres las jóvenes que no tienen acceso al estudio. Son pobres todas las discriminadas. La erradicación de la pobreza exige la formulación de políticas económicas centradas en las personas...
Yo hago un llamado a las personas de la sociedad civil y a los gobiernos a que reconozcan que la felicidad se basa en la dignidad de los seres humanos. Ser feliz significa no tener hambre. Significa poder decidir cuántos hijos tener y vivir libremente nuestras opciones sexuales. Significa no estar agobiadas por las tareas domésticas, ni mal remuneradas y re-legadas en nuestros trabajos. Significa no vivir amenazadas por los deshechos tóxicos ni el desastre nuclear.
Los Estados y la comunidad internacional tienen la responsabilidad de comprometer recursos adicionales y NUEVOS RECURSOS para la implementación de estos objetivos. Queremos lo que merecemos: NI MAS NI MENOS.
Señora Presidenta, las mujeres de América Latina y el Caribe demandamos de esta IV Conferencia:
Que asegure la irreversibilidad y el fortalecimiento de las conquistas ya ganadas por las mujeres.
Que se comprometan mecanismos institucionales y recursos que garanticen el cumplimiento de la Declaración y Plataforma de Acción resultante.
Que garantice los derechos humanos de las mujeres, reafirmando la universalidad, indivi-sibilidad, interdependencia e interrelación del conjunto de éstos.
Que en el sistema de Naciones Unidas se otorguen los recursos necesarios para que UNIFEM, la agencia de mujeres, siga avanzando en la consolidación ciudadana de las mujeres.
Las mujeres de América Latina y el Caribe afirmamos que para el logro de la igualdad y equidad entre mujeres y hombres, y entre todos los grupos sociales, se debe garantizar nuestra participación en todos los espacios y procesos de toma de decisiones, ahí donde se deciden los destinos dela humanidad, ahí donde se forma opinión, ahí donde se afectan nuestros intereses.
El Siglo XXI comienza en Beijing. El próximo milenio es nuestro.
Gracias, Sra. Presidenta.
Gina Vargas, Coordinadora General del Foro de ONGs de América Latina
y el Caribe.