La cooperación cambia de estrategias

 

Mande

Mucho se ha hablado, poco se ha escrito acerca del retiro de la cooperación internacional no guber- namental de América Latina y El Caribe. ¿Que pasa? ¿Para donde se van? ¿Vuelven a sus casas porque ya la región alcanzó su anseado desarrollo sostenible? ¿O porque las ONGs del Sur se autofinancian o son financiadas por los nuevos Estados? Preguntas y más preguntas... y siguen las preguntas: ¿Se van porque se acabó la pobreza? ¿O porque los gobiernos del Norte canalizarán su ayuda via los nuevos gobiernos supuestamente democráticos? ¿O tal vez el Norte haya encontrado otra pobreza? ¿Qué pasa? ¿Cuál es la respuesta?
No creo que haya una, y si es que la hay debería ser el Norte quien la diera de manera honesta y abierta. En realidad de alguna manera la ha dado, se ha retirado, se esta retirando, se retirará del Sur.

La coyuntura internacional actual ha permitido la redefinición de las políticas de cooperación de los países desarrollados que implica un cuestionamiento a las orientaciones de las fuentes tradicionales de financiamiento al desarrollo que han apoyado a las ONGs de la región. Me estoy refiriendo a la coyuntura europea, donde se empieza a vincular cooperación y seguridad continental, lo que los empuja a priorizar los países donde se origina la migra-ción hacia Europa. Se agrega a eso también el resurgimiento de la corriente ultrade-rechista y nacionalista. Debemos mencionar en este contexto la situación de los países europeos del Este donde se ha descubierto una "nueva pobreza" secuela del derrumbamiento de la ex Unión Soviética y aumentada por el conflicto de Bosnia.

En este nuevo contexto, al reducir los gobiernos europeos el porcentaje de ayuda a las agencias financiadoras europeas, éstas deberían a su vez reducir su ayuda al desarrollo en el Sur, de manera proporcional. Sin embargo eso no ha sucedido, se ha reducido o retirado la ayuda a una sola región: América Latina y El Caribe. Pero, se ha aumentado la ayuda de estas mismas financiadoras hacia Africa.

Las agencias financiadoras no gubernamentales progresistas enfrentan una difícil situación: por un lado reducción del porcentaje gubernamental, lo que las obliga a buscar mas fondos en el público y por otro lado una reducción de su personal lo que también las obliga a reducir la cantidad de países en donde colaboran.

Esta búsqueda del dinero en la colecta pública o en los llamados "appeals" para países determinados obliga a las agencias financiadoras a utilizar la publicidad y el marketing del "establishment" para poder incrementar sus fondos. Para esto las imágenes que se muestran son las de Africa: Somalia, Ruanda... Se dice que el público europeo está cansado de América Latina y El Caribe, que ya mucho dinero se dio durante los años en que esos países estaban en guerra pero que ahora en democracia ya los "nuevos gobiernos" deberían ocuparse de su propia pobreza.

Es verdad durante los años de dictaduras, de guerras en nuestra región, la solidaridad nunca dejo de sentirse, pero eso era, solidaridad y no ayuda al desarrollo. Una vez acabada la guerra o las situaciones especiales, la democracia lo vuelve todo a su curso. Es mucho mas difícil explicar la política neoliberal y las consecuencias de los Programas de Ajustes Estructurales en Chile, Argentina, República Dominicana o Bolivia que una hambruna, una guerra o una catástrofe de la naturaleza. Nuestros propios nuevos gobiernos se han encargado de imponer la idea que con crecimiento económico apoyado con políticas sociales de compensación a las medidas de ajuste se ganará la batalla contra la pobreza.

No se puede negar una serie de esfuerzos que realizan agencias financiadoras progresistas por revertir esta situación, por ejemplo campañas contra el Banco Mundial o el FMI, campañas a favor de un intercambio económico igualitario, etc. Pero seamos realistas son una gota en un diluvio. Como ser lo suficientemente creativo para explicar que en nuestra región el actual modelo de crecimiento genera también marginados y pobres.

Hace ya varios años que este cambio en el contexto europeo se está sintiendo en nuestra región y va marginalizando cultural e ideologicamente muchas ONGs europeas vinculadas a América Latina y El Caribe.

Paralelamente a esa situación va surgiendo otra tendencia: el creciente interés de organismos multilaterales como el BID y el Banco Mundial hacia un trabajo conjunto con las ONGs locales. Tendencia con una contradicción evidente entre la valorización que el Banco Mundial hace del trabajo y capacidad de las ONGs locales y los objetivos propuestos por dicho orga-nismo.

Estas tendencias de reducción/abandono por un lado y la oferta/captación por el otro afectan de manera fundamental a las ONGs de la región.

Por un lado fortalece la redefinición de su rol y acción, o las hace desaparecer por completo. Esa redefinición se une a la apertura, en algunos países, del canal bilateral de cooperación, es decir el traspaso de fondos hacia el aparato gubernamental, lo que trae como consecuencia una disminución del canal no gubernamental. Esta via podría abrir buenas perspectivas para las ONGs del Sur, siempre y cuando este canal, a nivel de los países donantes como al nivel de los países receptores, incorpore a las ONGs. Cosa que estaría por verse.

La redefinición de nuestras ONGs debe también incluir el cambio de relaciones entre estas y los organismos de cooperación que hasta hoy se han entendido en términos de receptores y donantes de ayuda y financiamiento. Este cambio debe ampliar este concepto y evidentemente establecerá relaciones de cooperación en el marco de relaciones más globales que implicarán evidentemente otras prioridades.

Los próximos años serán claves ya que las ONGs de la región deberán tomar decisiones y alternativas distintas a las tradicionales. Esperemos también que las agencias financiadoras europeas más progresistas puedan comprometerse con estas alternativas y no dejen a las ONGs locales en los brazos de la USAID o del Banco Mundial.

Mande, socióloga, vive en Europa

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