Violencia por computadora

 

Monika Gerstendörfer

La discusión sobre la violencia ejercida contra las mujeres en los medios de comunicación o a través de ellos se ha incrementado en los últimos años. En ella se enfrentan dos posiciones: por un lado las feministas -fundamentalmente-, que denuncian el uso de una imagen estereotipada de mujer. Seres débiles, desamparados, mujeres un poco tontas que sólo utilizan su cabeza para pintarse. También se exalta a la mujer como objeto sexual que el hombre -a su gusto- salva u oprime, viola y domina. Esa imagen tiene una influencia decisiva en la actitud hacia las mujeres, influencia que afecta el comportamiento de hombres y de jóvenes, de forma negativa.

Por otro lado los medios de comunicación , los grupos llamados «liberales» así como los círculos masculinos de izquierda sostienen en alto la defensa a la libertad de prensa y a menudo hablan de censura cuando se quieren prohibir determinadas películas y presentaciones. Las políticas exigen que los mismos medios recobren el sentido y muestren responsabilidad. ¡Un problema!

Muchos afirman ,sencillamente, que no es comprobable científicamente que sexo y crimen, o clichés que atenten contra la mujer determinen más violencia. Por el contrario, la pornografía disminuiría mucho más la llamada agresión masculina.

Si bien es cierto que la ciencia tiene más preguntas que respuestas ésta última afirmación es está, sencillamente equivocado. La violencia o el consumo de pornografía llevan a una insensibilización, a una falta de empatía o sea de ponerse en el lugar del otro. Uno de los problemas fundamentales de nuestra sociedad es justamente la ausencia de solidaridad (de empatía) con las víctimas de violencia. Y este es un factor que favorece el ejercicio de dicha violencia. Tomemos como ejemplo lo que sucede con las víctimas de violación

La responsabilidad del mundo occidental.

Se le suma hoy a todas las formas ya existentes de violencia contra la mujer, la computa-ción, el medio más moderno. Tenemos que "agradecer" a la teconología de la informática una buena parte del aumento de la violencia. Y, me atrevo a profetizar, que si fuera utilizada en otro sentido, la computadora también aceleraría muchisimo el proceso de eliminación de la violencia.

"¿Porno-computadora?...¡No sabía ni que existiera!" En el 99,9 por ciento de los casos esta es la respuesta que dan mujeres (y también algunos hombres) de los círculos a los que se los he preguntado. La mayoría de las mujeres (y hombres adultos) no saben de que se trata. Sin embargo gran parte de los hombres que usan una computadora, no sólo como máquina de escri-bir, sí saben que es una porno computadora. Son algo especial dado que en los pornos de computadora no existe el límite tradicional entre consumidor y productor , como ya se pudo demostrar en el uso de los videos -con un equipo de video cada persona puede producir su porno privado, lo puede ofrecer, vender o simplemente consumirlo él mismo. Lo mismo sucede con las porno-computadoras pero además, es más fácil guardar el secreto. Una computadora es un aparato técnico y gran parte de la gente piensa (padres incluídos) que aquellos que están mucho tiempo pegados a la pantalla es porque están haciendo cosas difíciles y serias. De allí que la privacidad de estar consumiendo pornografía sea mayor en la computadora que en el video, y las posibilidades de control extremadamente escasas.

Cada mujer en cualquier momento sin su conocimiento, puede ser una estrella porno. Con las porno-computadoras no se necesitan modelos en vivo. De este modo no hay «testigos» ni «pruebas». Para un joven no es problema cambiar a voluntad un programa porno (como el «Playmate») de acuerdo a sus necesidades. Por ejemplo: un muchacho recortó de un programa Playmate la cabeza de una de las modelos y la sustituyó por la de su maestra a quien no podía soportar. Solo necesitó tener un scanner. De este modo la maestra se convirtió, sin saber, en una estrella porno. Esto le puede pasar a todas las mujeres en cualquier momento, en la oficina, en la universidad o en casa. Y así funciona la manipulación de las mujeres en una pantalla. «Hola, soy Maxi, ¿quieres mi cuerpo? " El usuario puede tenerlo pulsando <Yes> con el ratón. O, si no le parece bien la tal Maxi, puede buscarse otra. En "buenos" programas pornos pueden ser modeladas «mujeres» a gusto del usuario.

De allí el tercer aspecto diferente que brinda esta nueva modalidad: la interactividad. No es lo mismo ver una película porno a poder manipular interactivamente el objeto/mujer que se presenta; aquí el usuario interviene y dirige activamente.

Aprender jugando a través de pornos interactivos.

Los varones, fascinados con los juegos y con la técnica, pueden alcanzar su madurez y competencia social, por el llamado aprendizaje de imitación. El aprendizaje por imitación es la forma de aprender de todos los mamíferos superiores. Los humanos tienen allí su mayor potencial de aprendizaje dado que poseen un sistema visual incomparable. El aprendizaje por imitación no concluye en el mirar algo. El mirar es la premisa, después hay que imitarlo, al ser activo y obrar se concluye el proceso. El ejercicio del juego es un componente de motivación, en especial para jóvenes.

Con la nueva tecnología en computación, el usuario puede actuar con un ratón, con el joystick, o un touch screen (pantalla sensitiva al tacto), y producir, cambiar y programar él mismo imágenes sucesivas. Necesita para ésto solamente modelos y ese modelo puede ser un folleto o una película porno.

Una imagen de mujer a disposición

La imagen de mujer propuesta en estos pornos es, además, de total disponibilidad. Las mujeres virtuales (por ejemplo Maxi, Misty o Valerie) son muy "auténticas" gracias al desarrollo tecnológico y están a total disposición. Hacen todo lo que quiere el usuario/programador. Ellas los retroalimentan de manera positiva. No importa si el usuario usa látigo, esposas, penes artificiales u otros instrumentos disponible en la "caja de herramientas " o "caja de juguetes» (tool - toy boxes), las mujeres virtuales siempre lo «disfrutan» y exigen al usuario más «acción». Con las tarjetas de sonido se refuerza este efecto y así las mujeres virtuales pueden exteriorizar palabras y sonidos. Jamás manifiestan dolor o crítica; jamás dicen que no a algo.

Dado que hoy los varones usan permanentemente computadoras, la probabilidad de que tengan su primer contacto «sexual» con mujeres virtuales, es bastante alta.

El mundo de realidad artificial.

Es fácil para los machos jóvenes tener rápido acceso a la "Valerie" o "Misty" en lugar de mujeres y jóvenes reales. Por ejemplo, en Alemania, es por lo menos el 8 por ciento de los juegos favoritos de los niños del index.

¿Qué pasa cuando muchachos experimentados en porno- computadoras se encuentran con mujeres reales? ¿Qué pasa, cuando las mujeres reales reaccionan distinto a las mujeres virtuales? Seguramente las imágenes chocan, pues las mujeres virtuales no son seres humanos, no son mujeres.

Pero también hay cambios en la presentación de la imagen varonil. Nosotras, las feministas, olvidamos muy a menudo la imagen de hombre que se propone a través de los medios. Una imagen de hombre recio, cruel. Una propuesta varonil alarmante y acostumbrada a que la violencia contra las mujeres se vende como juego. Quien viola más mujeres, gana. Por ejemplo, en el juego aventura «Larry» quien gana es fuerte, todo un "hombre". Si esto es lo que se propone, jamás podrá tener final la violencia entre los sexos.

Imágenes varoniles ¿Softie o Rambo?

Las mujeres, con toda razón denunciamos y nos defendemos de la imagen femenina presentada por los medios. Pero los hombres ¿se defienden de la imagen que de ellos se difunde? ¿Quiénes son los que quieren oponerse a esa imagen? ¿Los «Softies», que ni convencen a los jóvenes formados en la violencia ni tampoco a las feministas que no se dejan impresionar por el uso de un lenguaje pseudo-feminista? o ¿Los Silvester Stallone domesticados en la cultura de la violencia?
Sería importante que los hombres se dieran cuenta en la omisión en la que están y reflexionaran sobre el problema.

Violencia virtual.

A través del mundo de la computadora se puede hacer una construcción virtual de la realidad (en este caso de violencia) y una construcción virtual de mujeres a través de las imágenes. Al tener la posibilidad de la interacción, una modificación hecha por el usuario puede experimentarse como una acción aún cuando ésta no tenga lugar en la realidad corporal.
En la realidad "corporal" la mayoría de los hombres y de los jóvenes tienen menos posibilidades de interactuar con mujeres que en la virtual. En esa realidad virtual el ejercicio regular de hechos violentos contra las mujeres está libre de toda sanción. No hay un enfrentamiento cara a cara con la sociedad y por eso, estos medios, gozan de gran popularidad.

En los CD-ROM pornos, las mujeres son absolutamente objetivizadas. No son sólo cuerpos que se pueden modelar a voluntad, sino que hay además un desprendimiento de la percepción de la violencia directa (sensual) del autor del hecho. A ésto le llamo violencia virtual.
La violencia ejercida directamente contra las mujeres se mediatiza a través de la computadora. Así en la cabeza de esos hombres y jóvenes se produce una separación de los sentidos. No hay percepción del sufrimiento, del dolor o miedo que pueda experimentar el otro (o en este caso la otra). Es aquí que volvemos a la falta de empatía con las víctimas de la violencia. La empatía es algo que los hombres deben aprender, pues sin ella no es posible la convivencia pacífica de los sexos. Temo que con las porno-computadoras, las realidades de vida de hombres y mujeres se separen más aún.

Redes mundiales

La computadora como «instrumento» es un «todopoderoso» -¡y aquí hay otro peligro!- Da la posibilidad de ampliar directamente el círculo de las víctimas. A través de redes mundiales (world wide web, internet, usenet, etc.) hay, desde hace mucho tiempo, nuevas posibilidades para los «negocios» de determinadas alianzas de hombres -pedófilos, sádicos, proxenetas, sado-masoquistas, comerciantes de pornos infantiles y otros-. Rápida divulgación sobre intereses «sexuales», seguridad de determinadas alianzas, mayor grado de organización (sádicos, redes de negociantes, pornofans, tráfico de mujeres); disponibilidad de modelos de hasta ahora no conocida calidad y novedad, y una ampliación del círculo de consumidores.

Dos ejemplos: pornos en vivo (live-pornos) realizados durante las torturas masivas en la antigua Yugoeslavia que pueden ser convertidos a CD-ROM y alimentar a las redes. Y, los llamados videos-snuff donde se muestra como un hombre adulto con capucha, atormenta a una niña, hasta matarla.

No alcanza con horrorizarnos, tenemos que darnos cuenta de cuál es el nuevo problema. Y, debemos enfrentarlo!!

Monika Gerstendörfer es miembro de Terre des Femmes, Alemania.

Traducción literal del alemán al castellano por Elly Kroch

home       email