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Preferencia Sexual: Un asunto de los Derechos Humanos
D. Michelle Cave y Joan French
En el Caribe existen relaciones entre mujeres de naturaleza sexual e íntima, pero son reprimidas pública y privadamente por las normas culturales y sociales dominantes. Esta represión también se reproduce en nuestro sistema legal.
Las relaciones entre mujeres son denigradas sobre la base de la negación de la preferencia sexual, de la misma forma que las mujeres son denigradas sobre la base del género, clase, sexo, color y raza, todo lo cual constituye una negación de los derechos humanos.
Las relaciones lesbianas existen entre mujeres que se aman. El derecho a amar es un derecho humano. El derecho de acoplarse no lo es menos.
Mientras reconocemos que la homofobia - que es tan estridente en algunos territorios de la región - pone a los homosexuales masculinos, en particular, en riesgo abierto de sus vidas, no nos sentimos capaces de enfrentar adecuadamente las inquietudes y percepciones de los homosexuales masculinos. Por esta razón, hemos escogido concentrarnos en este artículo en la significado del control de la sexualidad femenina dentro de la construcción de una sociedad patriarcal.
Los seres humanos, como seres sexuales, hacen funcionar sus vidas a través de una variedad de impulsos y experiencias sexuales; entre las "fabricaciones intelectuales" heterosexuales y del mismo sexo, algunas veces en diferentes períodos de sus vidas, algunas veces consecutivamente y otras concurrentemente.
Las preferencias están condicionadas por la violencia y la guerra lo que marca mucho las relaciones mujer-hombre en la sociedad patriarcal. Por lo tanto es muy difícil definir quién es una lesbiana, ya que el lesbianismo existe no tanto como una "fabricación intelectual" en la cual las personas están permanentemente definidas, sino como una forma de relaciones la cual la gente se comporta de acuerdo a sus preferencias o impulsos, algunas veces en diferentes períodos de sus vidas, algunas veces interespaciado con relaciones heterosexuales, y otras veces permanentemente.
Así que mientras es fácil definir el lesbianismo como una forma de relación, definir a una lesbiana es un asunto mucho más difícil, y de hecho es un esfuerzo innecesario. Las mujeres son seres sexuales y si relacionan entre sí sexualmente es una opción que puede o no ser escogida. Que otras persona lo prefieran permanentemente puede ser considerado una opción como otra cualquiera, si no fuera por el hecho de que la fuerza del tabú patriarcal la convierte en un acto supremo de coraje, un acto supremo de defensa de los derechos humanos básicos.
El ostracismo social al que están sometidas las mujeres que se aman entre sí, la violencia individual y social, la penalización de sus relaciones, el fracaso de reconocer las familias que ellas establecen, la negación de su derecho a la paternidad/maternidad no son aceptables en el contexto de los derechos humanos.
La libertad de elección que es tan ávidamente definida por los activistas de los derechos humanos en relación a los derechos políticos, culturales y religiosos, y otros derechos civiles debe aplicarse también a los derechos sexuales.
La relación entre mujeres, de naturaleza íntima y sexual existe en el Caribe. Existen relaciones sexuales, consensuales de largo tiempo, establecidas entre mujeres. Tales relaciones no se producen como resultado del descubrimiento del período decadente de la post-guerra, tampoco como producto del nuevo movimiento feminista de los 70, tampoco de la desintegración social de los 80 y 90, tampoco es un mero ejemplo de la importación de formas decadentes de Norte blanco, sino que tales relaciones han existido en el Caribe entre mujeres que van a la Iglesia desde tiempos inmemoriales. Más sin embargo, la historia de esas relaciones solo ha sido registrada recientemente.
A pesar de eso, hemos oido hablar a Makeda Silvera de Jamaica, de las relaciones de su abuela y la generación de su madre, relaciones de mujeres ordinarias, la señorita Bibi, Jonesie, la tía Vie, Cherrie Rose y la señorita Gen, Opal, Pearl ... de los relatos de la amiga de su mamá. "Esas mujeres iban a la Iglesia, se bautizaban, iban a las peregrinaciones ... Algunos conocidos sabían de eso, pero no todo el mundo. No era una cosa que una salía a divulgar, era algo entre las dos personas en cuestión."
Cada sociedad, en la historia ha sido marcada por la práctica del lesbianismo: es tan natural como amar a hombres, tener hijos o tocar a un amigo. Es un impulso natural que se reprime o se expresa de acuerdo a una preferencia.
Las experiencias conocidas han identificado tales formas y preferencias en un amplio rango de agrupaciones sociales en el Caribe: mujeres de iglesia, Afro-Caribeñas, vendedoras, profesionales de todo tipo. La lista es interminable. El estereotipo de las lesbianas, de constitución muscular, llevando el pelo cortado a lo "macho y vistiendo ropas de hombre, es solo un estereotipo. Hay muy poca diferencia entre una lesbiana y otras mujeres. El rango de tipos, estilos, formas de belleza, mezcla de rasgos "femeninos" y "masculinos" son los mismos. Las lesbianas son mujeres que aman a mujeres o que se llegan a enamorar de una mujer en particular.
En el Caribe, la mayoría de las historias de esas hermanas no se cuenta, o se cuenta solo entre las mujeres con quien ellas tienen relaciones, o entre las amistades más allegadas. Cada vez más la "Querida Christine", "Querida Janet", y "Yo Confieso", penetran las columnas de los periódicos en la región. Pero pocas mujeres caribeñas han hablado abiertamente, por escrito, sobre las relaciones entre lesbianas.Una mujer Indo-Guyanesa habla de su temor al aislamiento por parte de su comunidad: "Yo no le he dicho a nadie de esto, excepto a mis amistades íntimas, porque creo que si mis padres o mis hermanos se enteran, me rechazarían y me mantendrían aislada."
La actitud general a tal apelación se ilustra en la siguiente respuesta de "Querida Christine" a una mujer que busca ayuda para reunirse con otras lesbianas y salir del aislamiento. "... Yo espero que esos sentimientos perturbadores tuyos solo sean una fase que pasará," dijo ella. "Es posible que una conversación con el sicólogo pueda ayudarte a lidiar u organizar tus sentimientos," añade ella. Esta típica respuesta refleja el terror y asombroso silencio que proviene de la opinión pública de la sociedad Caribeña, tanto hombres como mujeres, cuando descubren que su amiga o su hermana o su madre está enamorada de otra mujer. Esto causa a las mujeres que tienen relaciones lesbianas la negación y la obstrucción de esas relaciones. Aún en un colectivo organizado por mujeres están contenido y limitados esos temores; muy a menudo, tan pronto como un grupo de mujeres comienza reunirse para tomar acciones colectivas en defensa de su propia independencia o para darse ánimo o respaldarse una a otras, fuera del control de los hombres, se les acusan de ser "un montón de lesbianas".
¿Por qué las relaciones lesbianas son vistas con tanto temor? ¿Por qué se ha silenciado hasta en el movimiento feminista del Caribe?
La estructura y manifestaciones del patriarcado en el Caribe, son bien conocidas, Pueden ser vistas en la posición subordinada de las mujeres en la familia, en la iglesia, en la política, en la economía, en la estructura del trabajo remunerado o no remunerado, en la estructura de la responsabilidad por las tareas reproductivas de la sociedad y en los tabúes creados para conducir las relaciones sociales de las mujeres. El papel del control de la sexualidad en el mantenimiento de este esquema a menudo no se reconoce.
La actitud del patriarcado afro-caribeño hacia el control de la sexualidad femenina ha sido bastante consistente a través de la historia del Caribe. En el debate sobre la "familia negra" eso se ha manifestado en la tesis que dice que el hombre negro no es un hombre de familia, no muestra actitud de responsabilidad, porque backra massa (de la jerga jamaiquina) el patrón blanco lo castró al no permitirle que tuviera control sobre "su" mujer, así como el - backra massa - patrón blanco lo controla a él. En cualquier fabricación intelectual, como mujeres, nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nosotras mismas, somos percibidas como propiedad de los hombres, y controladas por los hombres.
La sexualidad es el área que ofrece más resistencia a la transformación porque es la propia raíz del patriarcado. Las relaciones lesbianas son el colmo de la amenaza porque coloca total autonomía de las mujeres en el reino sexual.
Ninguna constitución en el mundo hace valer la preferencia sexual ... a parte de la Constitución Sud-Africana. No existen leyes caribeñas que sostengan el derecho a una u otra preferencia sexual. Años recientes han visto legislaciones penalizando la homosexualidad extendida a mujeres bajo la apariencia del movimiento hacia la "igualdad". En Barbados, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda y las Bahamas, la legislación que previamente no había hecho ninguna referencia al lesbianismo, ahora "iguala" su represión junto con la homosexualidad masculina, venerando la heterosexualidad como la única forma aceptable de relaciones sexuales entere adultos que lo consienten. La falta de una estrategia desarrollada dentro del movimiento feminista del Caribe ha hecho imposible lanzar un reto efectivo tanto a nivel nacional o regional.
Las discriminación es violencia. La discriminación sobre la base de orientación sexual ocasiona altos niveles de violencia física y sicológica tanto en la esfera pública como la privada. Esta discriminación debe ser considerada ilegal junto con la discriminación basada en la raza, el sexo, la clase, la edad, el género y la religión. Esta forma específica de discriminación limita el pleno ejercicio de las lesbianas de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales, y culturales, contemplados en todas las formas de declaraciones internacionales. En esta región del Caribe, el asunto de mujeres amando a mujeres, debe ser puesto en la Agenda de los Derechos Humanos una vez por todas. "La libertad de la Preferencia Sexual" debe ser establecida como un Derecho Humano inalienable. Para eso, se deben establecer instrumentos que prohiben la discriminación contra mujeres que aman a mujeres en todas las esferas de la vida económica, política y social, y discriminación en contra de las relaciones del mismo sexo en general.
Las familias encabezadas por parejas del mismo sexo deben ser incluidas como una opción legal en la legislación social, garantizándoles los mismos derechos básicos que las familias heterosexuales. Los derechos sexuales son derechos humanos. La preferencia sexual amerita la misma protección que las preferencias religiosas, políticas o culturales. La discriminación sobre la base de la preferencia sexual es tan represiva como la discriminación sobre la base de clase, raza o sexo.
¿Tenemos la capacidad de enfrentar este reto?