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La comercialización
de un nuevo producto - o: ¿Por el bien del niño?
"Torno" y parto anónimo
Regula Bott
Para algunas personas son una posibilidad para salvarles la vida a niños no deseados; otras opinan que no tienen sentido y hasta que podrían ser peligrosos: los tornos. En varios hospitales e instituciones de beneficencia de diferentes países europeos se inició hace poco la instalación de dispositivos con una especie de incubadora, donde los bebés pueden ser dejados los 24 horas del día, sin que la persona que entrega el bebé pueda ser vista o reconocida.
A primera vista la idea
parece fascinante: tornos y partos anónimos con las garantías
de los hospitales y después la adopción contra el abandono
y la muerte en las primeras semanas de vida. Muy pocas veces municipios y
partidos, médicos, políticos y obispos han concertado tanto
accionismo, aunque sin animarse a analizar el tema en profundidad.
Hay que distinguir entre
estos dos métodos y la adopción sin indicación de los
padres adoptivos: En este caso se extiende una nueva -la segunda- partida
de nacimiento aparte de la partida original, que convierte al recién
nacido en hijo/a legítimo/a de sus padres adoptivos. Pero como la
partida original no se destruye queda abierta la posibilidad de revelar el
secreto familiar. En cambio no quedará rastro alguno de la historia
anterior bajo las condiciones del anonimato. Actualmente los tornos y los
hospitales preparados para nacimientos anónimos se multiplican como
hongos en muchos países. Se establecen incluso allí, donde
no se encontraron niños abandonados por años. El trasfondo
político de esta situación: En todas partes del mundo las iglesias
tienen renovadas esperanzas de lograr restricciones más severas de
las posibilidades legales de abortar. Se sienten animadas sobre todo por
las nuevas tendencias en los Estados Unidos, ya que bajo Bush junior la
política se asienta cada vez más sobre bases religiosas; el
movimiento por la vida recobra importancia y el lema "adopción sí,
aborto no" es cada vez más aceptado - sin tener base social alguna.
Las iglesias perciben la oportunidad de mejorar su imagen, y las administraciones
públicas no dejarán pasar la posibilidad de recortar sus gastos
de trabajo social mediante una privatización parcial.
No disponemos de la
información necesaria para afirmar que en los años pasados
aumentó el número de recien nacidos abandonados. Pero la "nueva"
oferta está creando su demanda. Ya no quedan límites contra
el abuso, porque no se sabe quién deja los niños en el torno
o los entrega anónimamente -la madre, el padre, un amigo, los abuelos,
el proxeneta- y tampoco importa saberlo, porque se trata de imponer un "nuevo"
producto. En las palabras de un oferente: "Una marca necesita aproximadamente
dos años hasta quedar establecida en el mercado" - así la
fundamentación del nuevo adhesivo para contenedores de basura, "Por
favor no arrojar bebés recién nacidos".
¿Todo por el bien
del niño?
Quien decide abandonar un
bebé mediante el torno o la entega/el nacimiento anónimo ya
no debe hacerse ilusiones de recuperar el niño alguna vez. Los
obstáculos son aun más altos que en el caso de la adopción
sin indicación de los padres adoptivos, debido a los sentimientos
de culpa y vergüenza aun más fuertes y el rechazo comprensible
a las averiguaciones burocráticas.
En lo que respecta al niño, al torno o la entrega anónima le siguen otras estaciones: el hospital, una institución de cuidados temporarios, la familia adoptiva. Eso ocurre a pesar de que la estadía en instituciones de ese tipo contradice la práctica reconocida de reducir al máximo el número de personas de referencia durante el proceso de adopción. Las repetidas estadías temporarias responden por el contrario a los intereses de los oferentes y de sus patrocinadores de la industria fotográfica, cinematográfica y publicitaria, para quienes la comercialización del producto es lo más importante. El trabajo de prensa durante la estadía temporaria del niño no apunta a encontrar las madres/los padres; sirve en cambio para publicitar el "Proyecto niño abandonado" y para encontrar padres adoptivos, dispuestos a aceptar que los medios "acompañen" públicamente al "niño abandonado" hasta la mayoría de edad. Los comercializadores se interesan sobre todo por las recaudaciones que se logren con la venta del material fotográfico y fílmico a lo largo de varios años.
¿Misericordia o
violación de la dignidad humana?
No person that abandons
a child via baby flaps or anonymous birth, should have any illusions about
getting the child back. The hurdle is even greater than with the incognito
adoption due to feelings of shame, fear and guilt and understandably reservation
in the face of bureaucratic proof. After the baby flap or anonymous handover
there are further stops - hospital, emergency care, adoptive family.
In this respect the interim placement in a foster care unit is in contradiction to the recognised practise of arranging an adoption, which encourages as little change as possible in relationships for the child. The repeated interim placement is therefore not in the interest of the suppliers nor their supporters in the photo, film and advertising sectors, as product marketing is crucial. The presswork during the interim placement of the child does not serve to search for mothers/parents, but for the advertising of the "Foundling Project" and the search for adoptive parents, who have stated that they agree to be "publicly" accompanied by the media until the "foundling" is of majority age. Income through sale of photos and film material over many years is of great interest to the marketers.
Compassion or harmful
to human dignity?
La exposición
sensacionalista de los "niños abandonadas" implica marcarlos con el
estigma de la "alteridad". Presentar estos "niños abandonados" al
estilo de Gran Hermano lesiona su dignidad como seres humanos y sus derechos
de personalidad, con las consecuencias negativas previsibles para su desarrollo
psicológico. Lo que es peor, el encubrimiento supuestamente
"misericordioso" de su procedencia no puede hacer desaparecer la realidad:
el mutismo inevitable de los padres adoptivos fortalecerá la sospecha,
el saber "íntimo". Visto los graves problemas psíquicos que
este procedimiento puede causar se ha empezado a trabajar, hace casi 20
años, en la dirección de una apertura y transparencia mayor
hacia la "adopción abierta".
Todas las expresiones de
anonimato implican desconocer la situación desesperada de las madres,
como lo demuestra la situación que se relata a continuación.
"Nos podemos encontrar", explicó rápidamente la consejera que
atendía el teléfono de emergencia, "usted nos entrega el
bebé, el nombre no importa, será bien cuidado". Pero no fue
ésta la ayuda que la mujer pidió. Ella no sabía dónde
ir, cuando comenzarían los dolores del parto. En casa se darían
cuenta y en el hospital lo registrarían. "¿Dígame adónde
puedo ir?", preguntó llorando. La trabajadora social se quedó
en silencio durante un largo rato. "No le puedo ayudar", le contestó
por fin, "vaya a cualquier lugar donde hay agua, preferiblemente al baño".
No estaba prevista una oferta concreta y adecuada a la mujer que buscaba
ayuda - hablar personalmente, atención profesional por una partera,
una médica, una ambulancia; no se trataba de ayudar a la madre a resolver
su situación desesperada, sino únicamente a "salvar" a un
bebé.
El tema del torno/del parto
anónimo no toca para nada el tema de la responsabilidad de los padres.
Tampoco se mencionan familiares, conocidos o amigos como posibles interlocutores.
Después de apelar a su sentido de responsabilidad las mujeres quedan
invisibles y completamente al margen; su impotencia y desprotección
legal queda cimentada una vez más.
¿Realmente se salvan
niños?
Cuando no se pueden conseguir
los niños adoptivos en el país, porque las solicitudes superan
el número de niños que pueden ser adoptados, muchos interesados
buscan traer niños desde el exterior. La colocación de bebés
nacidos en países pobres con familias bien situadas en los países
industrializados se ha convertido en un negocio, y el comercio de bebés
por Internet está en pleno auge. Esto es parte del contexto del negocio
de los tornos: los interesados pueden conseguir los niños de los tornos
locales, a un costo menor y dentro de un plazo más corto. La ganancia
queda para los operadores y las ramas que participan en la
comercialización.
¡El torno no salvará ni un solo niño que sería abandonado o matado en otras circunstancias! Una mujer en una situación tan desesperada ya no está en condiciones de actuar racionalmente. Está dominada por el miedo; se encuentra en un estado de emergencia psicológica que no termina con el nacimiento. ¡Sería un grave error suponer que se podría apelar a la razón y los sentimientos maternales de una mujer en esas condiciones mediante el torno! Una mujer en estado de pánico asfixiará el primer grito del bebé con una almohada, matándolo sin querer matarlo, lo colocará en una bolsa de basura, vivo o muerto, o lo tirará de la ventana. O lo dejará en el lugar en que se encuentre en el momento - el sótano de un edificio, un pabellón o el baño de una galería. Todos estos ejemplos son tomados de la realidad, se trata de actos que no constituyen asesinatos premeditados, intencionales y conscientes, porque se cometen en estado de pánico. Se producen cuando se "pierde la cabeza", es decir sin uso de la razón. Una madre en estado de pánico no se dirigirá al próximo torno - demás es decir que en una red de tornos en una localidad los dispositivos nunca podrían estar en una distancia mayor a 2 a 4 kilómetros.
The solution of the baby
flap/anonymous birth has not taken into account the father's responsibility.
Even relations, acquaintances and friends cannot be relied on to discuss
the matter. After appealing to their responsibility the women are made invisible,
pushed away, their helplessness and their lack of rights being even more
enforced.
Entonces, ¿quiénes
serán las madres que se servirán del anonimato del torno?
Probablemente mujeres que en otras circunstancias darían su hijo en
adopción o lo entregarían a los cuidados de otra persona, pero
que temen a la burocracia, al departamento de juventud etc. Estas mujeres
actúan de forma decidida y premeditada. Estas mujeres -supongamos
que se trate realmente de la madre y no de un padre no dispuesto a asumir
su rol, una abuela u otras personas que se quieran deshacer del bebé-
saben de la existencia de la institución, conocen la dirección,
saben cómo funciona. Los promotores de los tornos se ponen en contacto
con mujeres que en determinado momento, antes o después del parto,
se dan cuenta que no quieren o pueden quedarse con el niño, que
actúan con premeditación y que en realidad podrían hacer
uso de instituciones de ayuda a la juventud ya existentes. No estamos ante
un acto de salvación en una situación límite, sino ante
un acto de entrega que se podría realizar perfectamente en el marco
de una adopción cuyas consecuencias serían menos graves para
el niño, los padres adoptivos y la madre que entrega su bebé.
Este es el punto de partida:
se debe mejorar la información sobre las posibilidades de ayuda ya
existentes y promover adecuadamente las instituciones de apoyo a los
jóvenes. Su funcionamiento se debe adaptar mejor a las necesidades
de los usuarios y se debe facilitar el acceso a ellas. Por el bien de todas
las partes involucradas se debe mejorar la información, en lugar de
seducir mediante soluciones sólo aparentemente fáciles.
Regula Bott es psicóloga y trabaja en una agencia de adopciones del Estado en Hamburgo, Alemania
Traducción del
alemán al español por Dieter Schonebohm