Generizando la macroeconomia

 

Isabella Bakker


En la actualidad es una perogrullada decir que estamos atravesando un cambio fundamental en nuestras sociedades, ya sea del Norte o del Sur. Este cambio está alimentado por las poderosas fuerzas económicas a las que se denomina globalización. Más especificamente, este es un proceso de reestructuración en Occidente y de ajustes estructurales en el así llamado Sur. Este proceso, según lo definió Stephen Gill, está marcado por un sistema dominante de economía política global que él llama "neoliberalismo disciplinario". Los mercados disciplinan los así llamados agentes económicos a través de afirmaciones en su discurso sobre la confianza de los inversionistas y la estabilidad del sistema económico. Las economías son mostradas como auto reguladas y apolíticas, revirtiendo la idea de Keynes de que la política democrática debería ser privilegiada siempre sobre las fuerzas económicas. Este proceso incorpóreo implica que el mercado no sólo se libera a sí mismo de la sociedad sino que también impone su lógica sobre la política.


Presupuestos sensibles al tema de género

Para las economistas feministas la posición de la mujer en el cruce entre la producción y la reproducción lleva a muchas visiones del mercado que van desde el apoyo a la ambivalencia a la más profunda sospecha. Una economía feminista crítica, que ofrece asilo a una serie de aproximaciones heterodoxas en la economía, cuestiona si el mercado tiene una manera fiable de mobilizar recursos para la producción y un modo efectivo para satisfacer las necesidades. En primer lugar, los mercados como una institución social son inevitablemente estructurados de manera asimétrica para la ventaja de algunos participantes por sobre otros. El Indice del Desarrollo de Género (GDI en inglés) del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas es un indicador estadístico importante que muestra la diferencia entre las capacidades y las oportunidades para las mujeres en las sociedades alrededor del mundo. En segundo lugar, mientras los mercados implican oportunidades ellos también involucran riesgos como el desempleo y el cambio en la demanda de ciertos bienes. Así es que para contrarrestar la inseguridad del mercado, las redes de seguridad fuera de éste (familia, comunidad, prestaciones estatales) son vistas como necesarias. Esta postura destaca uno de los límites de la aproximación orientada puramente a la producción en la globalización política y económica. Las relaciones no mercantiles son clave para estimar la naturaleza y profundidad del proceso de globalización, a medida que este se desarrolla en las vidas cotidianas de la gente real, hombres y mujeres.

Las intelectuales feministas y activistas del Norte y del Sur han comenzado a concentrarse en la "generización" de los principales debates económicos de la actualidad. Esto significa el hacer visibles los pilares "generizados" de las políticas macroeconomicas tradicionales; abogar por la inversión social; y mostrar que no todas las cargas pueden ser transferidas a la economía impaga sin provocar costos humanos y económicos. Los prespuestos sensibles al género representan una transición desde el lobby y hacia la responsabilidad: ellos controlan los presupuestos gubernamentales de acuerdo a su impacto en las mujeres y las niñas, hombres y niños. Algunos son conducidos desde el propio gobierno (como en Australia) y otros desde fuera del gobierno, o una combinación de ambos como es el caso en Sudáfrica,en donde la Iniciativa de un Presupuesto para la Mujer (WBI en inglés) se inició, en 1995, como un esfuerzo conjunto de parlamentarios/as y organizaciones no gubernamentales.

Los ejercicios de presupuestos sensibles al género como los conducidos en Sudáfrica en los últimos tres años ofrecen la posibilidad de revelar de una manera concreta las contradicciones de los demandas impositivas impuestas por el neo liberalismo disciplinario. Estas demandas están marcadas por los intentos de redirigir la dependencia económica de las mujeres de la esfera pública a la privada y la retórica de la reforma -ya sea esta legal, social o presupuestaria- está siendo mostrada cada vez como algo más individualizado. El problema de la pobreza infantil en Norte América, por ejemplo, está siendo reducido a un problema individual de padres vagabundos más que a una pregunta sistémica que requiere de una respuesta colectiva.

Los presupuestos sensibles al género empiezan a desafiar, potencialmente, en coalición con otros grupos como los ambientalistas, luchadores contra la pobreza y sindicatos, la viabilidad de la actual disciplina fiscal de los agentes financieros internacionales. El Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas recientemente realizó un seminario sobre "Presupuestos pro-pobres y sensibles al a los temas de medio ambiente y de género" (junio 1999), que unió por primera vez a una variedad de iniciativas por presupuestos participatorios y aquellos interesados en tales proyectos.


Globalización y asistencia

Los presupuestos sensibles al género también reflejan una dimensión ética en cuanto cuestionan qué es la riqueza y cómo ésta es creada. Los estudios sobre la globalización y su impacto en la poblacion se centran en oportunidades como el ingreso, empleo y educación, entre otros. Menos visible, y generalmente olvidado, es el impacto que tiene en el trabajo, la asistencia y el cuidado, la tarea de proveer a los dependientes, los niños, los enfermos, los ancianos y (no lo olvidemos) todo el resto de nosotros, exhaustos a causa de las demandas del diario vivir. Los ánalisis económicos de la asistencia ofrecen tres visiones del impacto de la globalización en el desarrollo humano:

· El aumento de la participación femenina en la fuerza laboral y los cambios en las estructuras económicas está transformando el modo en que son entregados los servicios de ayuda. Necesidades alguna vez cubiertas casi exclusivametne por el trabajo no pagado de la familia, ahora son adquiridos en el mercado o entregados por el Estado.
· El aumento en la velocidad y magnitud de las transacciones está incrementando el tamaño de los mercados, que están siendo cada vez menos conectados con la comunidad local. A medida que las relaciones de mercado son menos personales, la dependencia en la familias como una fuente de apoyo emocional tiende a aumentar -justo cuando estas estan siendo menos estables económica y demográficamente.
· Quizás de mayor importancia, es que la expansión de los mercados tiende a castigar el altruismo y el cuidado de los desposeidos. Tanto los individuos como las instituciones han estado viajando gratis sobre los cuidados aportados principalmente por mujeres. Esta por verse si las mujeres continuarán proveyendo este tipo de trabajo sin obtener por ello una remuneración justa.

Es a través de un involucramiento directo con las fuerzas neo liberales a nivel nacional (Ministerios de Finanzas) e internacional (Fondo Monetario Internacional, Organizacion Mundial del Comercio) que están siendo desafiados y, potencialmente, transformados los nuevos reclamos impositivos del nuevo ciudadano, auto suficiente y neutral respecto al género, y el participante en el mercado atomizados . El dar cábida al género en la economía es un aspecto de este proceso, necesario aunque insuficiente. Necesitamos hacer un mejor análisis, pero también necesitamos de procesos mejores que reflejen el diálogo genuino en vez de las discusiones tecnócratas sobre "el arte de lo posible".

Isabella Bakker es profesora de ciencias políticas en la Universidad de York, Toronto, Canadá. Su e-mail es: isabella.bakker@undp.org
Este texto es una versión resumida del documento que presentó en la conferencia "Perspectivas feministas sobre las paradojas de la Globalización", organizada por el Grupo de Investigación sobre Globalización, Sustentabilidad y Género, del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Libre de Berlín y la Fundacion Heinrich Böll, 5-6 de noviembre, 1999.


Traducción del inglés al español por Pia Diaz.

home        email