NUEVO MOVIMIENTO AGRÍCOLA EN BANGLADESH:
Nayakrishi Andolon

 

Farida Akther

Los agricultores de Bangladesh están organizados contra el "beesh". En Bengala la palabra quiere decir literalmente veneno, y es así como los agricultores de Bangladesh llaman a los plaguicidas y los químicos peligrosos. Obviamente un término correcto y absolutamente per-fecto creado por la auténtica sabiduría. Las agricultoras comenzaron a organizarse para salvar sus "deha" del veneno, o sea el Cuerpo, con C mayúscula. No hay margen entre el cuerpo femenino en forma de mujer y la extensión espacial del universo o "Prakriti" - el Cuerpo de todos los cuerpos. Es así que el Nayakrishi Andolon (Nuevo Movimiento Agrícola) comenzó como un movimiento de mujeres para la defensa del Cuerpo y para celebrar la postura originaria de alegría de Prakriti en su profundo acto de creación. Pronto se amplió a una práctica única de agricultura mediante cultivos mixtos, rotación de cultivos, y otras sutil-es formas de arte para producir "ananda". "Ananda", por supuesto, son los alimentos y otros productos, según lo que se entienda por "alimento" o "producto". Es sin duda un movimiento para la producción de alimentos ecológicos y la realización de actividades económicamente viables para la comunidad agrícola de Bangladesh. No obstante, por encima de todo, es una actividad creativa alegre para celebrar la vida y las relaciones entre los seres humanos y con el resto de la naturaleza. Pregunten a una agricultora perteneciente al movimiento por qué practica Nayakrishi. Casi en todos los casos responderá: Quiero ser feliz y disfrutar mi vida. ¡Eso es todo! No escucharán ninguna retórica ecológica extraña ni ninguna proyección teleológica sobre un futuro de promesas repetidas. Los agricultores, especialmente las agricultoras, quieren ser felices Aquí, en este mundo Real, y Ahora mismo.

Hay más de veinticinco mil familias agricultoras en Bangladesh que practican Nayakrishi. El movimiento demostró que los pequeños agricultores que poseen desde 50 decimales a 5 acres de tierra pueden administrar, regenerar y producir cultivos asombrosamente diversos, madera para construcción, leña, plantas medicinales, pescado, ganado y otros productos. Es claro que la biodiversidad está directamente relacionada a la existencia de la comunidad agrícola, para quien la agricultura es una forma de vida, no simplemente un "sector" de la producción para inversión y beneficio.

El "beesh" fue introducido a mediados de los años sesenta como un componente de la tecnología de Variedades de Alto Rendimiento (VAR). Se entregó a los agricultores fertili-zantes en forma gratuita. También se les dio toda clase de incentivos, como créditos y capacitación gratuita, para usar los plaguicidas y fertilizantes del departamento de agri-cultura. Con el fertilizante se les entregaron semillas de arroz con cáscara creadas en la-boratorios, conocidas como variedad VAR. Además se les proporcionaron bombas para extraer del suelo agua para irrigación.

El monocultivo de semillas VAR redujo la base genética de la práctica agrícola. Los agricul-tores de Bangladesh pasaron de tener por lo menos quince mil variedades de arroz, a tener entre 8 y 12 variedades. La extracción de agua del suelo dio como resultado una crisis grave del agua. La experiencia general fue desastrosa.

Las mujeres que querían suicidarse usaban el mismo beesh para eliminar plagas. Se podía encontrar plaguicida en todos los hogares. Junto con esta situación de infelicidad de las familias y de pobreza e inquietud crecientes, también aumentó la falta de respeto a las mujeres y la violencia. La fertilidad del suelo comenzó a disminuir, después de años inici-ales de "productividad" incrementada. Los hombres de las familias ya no necesitaban a las mujeres para la preservación y germinación de las semillas ni para las actividades posteri-ores a la cosecha. Su valor dentro de la economía agraria declinó y la nueva tecnología la desempoderó en forma drástica, sin ninguna transformación positiva. La violencia contra la mujer alcanzó sus picos más altos, causando gran cantidad de suicidios.

Actualmente, en la zona de Tangaii, que fue declarada "zona libre de beesh", los agri-cultores cultivan como mínimo 110 variedades diferentes de arroz. En algunos pueblos, los agricultores ya no necesitan extraer agua del suelo. Las aguas superficiales se utilizan de forma sustentable. La red de semillas entre agricultores de zonas diferentes recolecta y conserva semillas de variedades locales, y donde resulta posible se establece el Community Seed Wealth (Fondo Comunitario de Semillas). Los agricultores están tomando conciencia de la privatización de las semillas y los recursos genéticos en nombre de las "patentación", y se está instrumentando la resistencia contra la biopiratería.


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Farida Akther es una militante por la diversidad residente en Dhaka, Bangladesh. Para ponerse en contacto con la autora: ubining@citichco.net

Traducción del inglés al español por Soledad Domínguez

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